Mostrando entradas con la etiqueta FMI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FMI. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de mayo de 2018

Argentina: La estafa Macri

Todo bien planeado.
El kirchnerismo trató de permanecer ajeno al FMI, por lo que para reducir el déficit fiscal recurrió a la emisión de moneda, lo que dio lugar a una fuerte inflación.
Luego vino Macri.
Su plan fue bajar el déficit y la inflación, pero en lugar de hacerlo dándole a la maquina de imprimir billetes, lo hizo solicitando crédito extranjero, por lo que endeudó al país a niveles sin precedentes.
Mediante préstamos internacionales consiguió solucionar la deuda con los fondos buitre, de este modo logró ganarse la confianza de los mercados internacionales ¡Argentina había logrado salir de la suspensión de pagos!
El problema es que con estas medidas no solo no bajó la inflación, si no que siguió subiendo, lo que, añadido a la espectacular deuda internacional que acumuló en solo dos años, hizo que el bono argentino se devaluara y arrastra al país a un conato de crisis cuyo precedente encontramos en el "corralito" de 2.001.
¿Solución?
Pedir dinero al FMI.
La relación de Argentina con el FMI es complicada. Para el kirchnerismo el FMI era el culpable de muchos de sus males, por eso en vez de recurrir a pedirle dinero trató de arreglar las cosas sacando más billetes.
La obsesión de Macri, como buen neoliberal, fue saldar el déficit fiscal para estar a buenas con el FMI. No consiguió reducir la inflación, pero después de llevar a Argentina al borde del colapso ahora puede pedir crédito, y se lo van a dar.
Argentina saldrá de la crisis a costa de dejar de ser un estado soberano y estar sometida a los dictados ultracapitalistas del FMI.
A partir de entonces, y como contraprestación, será el FMI el que dicte la política económica y social de Argentina.
¿Y qué pedirá el FMI?
El FMI pedirá que Argentina devuelva su deuda, y para hacerlo impondrá medidas económicas que afectarán directamente a la clase media y baja, obligando a realizar mayores ajustes presupuestarios de los que ya venía haciendo Macri desde su llegada al poder.
No hay que olvidar que a Macri también se debe la brutal subida de electricidad, luz y transporte con la que quería compensar la balanza de pagos.
Las siguientes medidas que impondrán será la bajada de los salarios, la subida de impuestos y el recorte de ayudas.
Así que ya sabéis, poneos en manos de los liberales, que ellos os sacarán de todos vuestros problemas, el problema es que a cambio hipotecarán vuestro futuro y el de vuestros hijos.
Teniendo en cuenta el caso español los siguientes pasos de Macri serán:
1. Echar la culpa a la herencia recibida. Estos días y escuchareis mucho la palabra choripán.
2. Endeudar a Argentina con el FMI.
3. Venderlo como que han salvado el país.
4. Condenar al país a la precariedad y venderlo como estabilidad.
Lo que en Galicia venimos a decir que te mean encima y te dicen que está lloviendo.


Quique Castro

miércoles, 1 de julio de 2015

Grecia para bocachanclas.

Por algo llaman extorsión a lo que hace el matón, porque si no acatas sus condiciones te machaca. En el primer rescate en 2010 a Grecia le prestaron 110.000 millones de euros, un 80% de los cuales vino de acuerdos bilaterales entre el país heleno y los Estados Miembros (6.650 procedentes de España) y un 20% del FMI. Hay que recordar que el interés aplicado a Grecia varía entre el 5 y el 7%, mucho mayor que el que pagan los Estados Miembros a los mercados, con lo que el negocio sale redondo. El segundo rescate de 130.000 millones en 2012 vino del EFSF (European Financial Stability Facility), una institución oficial que pide el dinero a los mercados ofreciendo garantías de los Estados Miembros. La parte total garantizada por España suma 18.150 millones de euros, pero no se trata de dinero pagado, es dinero garantizado, y a España sólo le tocará pagarlo si Grecia no es capaz de devolverlo, es decir, si sale de Europa y del euro. He aquí un buen motivo que darle a las resplandecientes mentes que no entienden porque Grecia sigue en Europa y que piden su marcha (mente tornasolada y boca chancla suelen ser dos características que van a la par casi indefectiblemente): si Grecia sale del euro, se declarará en bancarrota, y a España le tocará apoquinar 25.000 millones.

Sabemos quién dilapidó Grecia, Nueva Democracia y el Pasok, sabemos que el bipartidismo griego maquilló sus cuentas, sabemos que pidieron dos rescates y sabemos también que los mismos que saquearon el país heleno, igual que en España, están convencidos de ser ellos los únicos que pueden sacarlo de la miseria en que lo han dejado. Los mercados y el FMI, por supuesto, están de su lado, e incluso proponen sus propias recetas, que pasan por convertir a Grecia en un país invadido de facto, un país esclavo que se dedique ad aeternam a pagar sus deudas establecidas en condiciones de usura.

Grecia podía haber hecho como España, agachar la cabeza y alegrarse porque los mercados encuentren alentador que se pueda despedir casi gratis a un trabajador, felices todos de que a las empresas les salga mucho más rentable tener a dos obreros cobrando diez horas a la semana y trabajando cuarenta. Ingenuos aquellos que crean que los índices macro acabarán llegando a la microeconomía: las grandes empresas se harán más grandes y tendrán más poder, pero el pringado de a pie tendrá que apañarse con su bocata de mortadela en el metro, camino a su segundo trabajo de miseria, mientras lee en el periódico que seguimos creciendo.

Esa es la diferencia entre Grecia y España, Grecia ha decidido plantar cara a un sistema ideado para que los mercados se adueñen del país y mantengan esclavizados a los trabajadores con sueldos de miseria, pensiones ridículas y servicios públicos esquilmados. En España hemos decidido ser sumisos, y creer que salimos de la crisis porque las empresas del Ibex 35 ganan cada vez más mientras que a los ciudadanos nos siguen recortando servicios.

Y si seguimos esta deriva un día nos quedaremos sin sanidad pública, y en las universidades pasaremos del 4+1 al 3+2, y después al 2+3, hasta acabar por privatizar los cinco años, y también nos dirán, ya nos lo avisó el gobernador del Banco de España hace unos días, que no habrá dinero para las pensiones, y el que quiera cobrar algo cuando sea viejo tendrá que emplear parte de su ridículo sueldo en pagarse un seguro privado, cuyo tenedor será la misma compañía que hizo consejero al ministro de turno que decidió usarlas para pagar parte una deuda impagable a los mercados.

Mientras tanto el bocachanclismo patrio seguirá corriendo como un perrillo detrás del palo de las cuentas de twitter de este o de aquel, o de Venezuela, o de ETA, cuyo espantajo siguen agitando para infundir miedo, o de la última tontada con la que puedan llenarse de espumarajos la boca.

Quique Castro.

viernes, 25 de mayo de 2012

Rodrigo Rato (o cómo premiar el fracaso), por Miguel Castro


El principal reto que se le planteaba a Rodrigo Rato cuando accedió a la cartera de economía en el año 96, era trazar las líneas maestras de un plan que concluyese con el cumplimiento por parte de España de los criterios establecidos en el Tratado de Maastricht para acceder a la Union Monetaria del Euro. Dichos criterios se basaban en tres pilares:

1. Reducción del déficit público;
2. Reducción del porcentaje de deuda pública en relación con el Producto Interior Bruto.
3. Rebaja de la inflación.

Dos años y tres meses más tarde de la investidura del Gobierno, los objetivos se habían cumplido y el Consejo Europeo decidió por unanimidad la inclusión de España dentro de los 11 países que inicialmente compondrían la Union Económica y Monetaria.

Este aparente triunfo, dejó tras de sí un reguero de consecuencias negativas para el común de los ciudadanos:

1. Se aumentó notablemente la presión fiscal de las clases medías y bajas: mientras que a la clase alta se le rebajó en un 6%, se congelo el sueldo de los funcionarios.
2. Se redujo el poder adquisitivo en un 4%  —único país de la Unión Europea en que descendió—.  
3. El Salario Minimo Interprofesional se situó en tan sólo un 34% del salario medio del país (la recomendación europea era del 60%).
4. Severas políticas de austeridad y recorte de inversión tanto en educación como en sanidad, dos pilares fundamentales del llamado “Estado del bienestar”.

Pero si a medidas controvertidas del Gobierno de Aznar nos referimos, tres se llevan la palma: 

1. Flexibilización del mercado de trabajo,
2. Política de privatizaciones de empresas públicas.
3. Ley del suelo de 1998.

Lo que en su día se conoció eufemísticamente como “flexibilización laboral”,  fue en toda regla una precarización de los trabajadores. Las consecuencias fueron estas:

1. Se redujo la indemnización por despido improcedente.
2. Los empleos temporales se multiplicaron hasta cifras desorbitadas —un 250% más, que la media de la Unión Europea—.
3. Los “empleos basura” ligados fundamentalmente a la construcción y al sector de la hostelería fueron la base de la bajada del paro, y los que primero afectó la crisis actual.

Otra medida impulsada por Rodrigo Rato, fue la venta de empresas públicas como Repsol,  Telefónica, Endesa, Tabacalera, Argentaria, Red Electrica Española y un largo etcétera, esta privatización masiva  fue la base de la reducción del déficit.

En las cúpulas directivas de dichas empresas situaron a gente muy afín al Partido Popular —denominados por el Financial Times, como “Rodrigo Rato's friends” (amigos de Rodrigo Rato)— para seguir influyendo en estos emporios estratégicos, una vez privatizados. Gente como Juan Villalonga (Telefónica) compañero de pupitre durante el Bachillerato, e intimo amigo de Aznar —ahora parece que distanciados—, Rodolfo Martín Villa (Endesa)  procedente del Sindicato Vertical franquista y miembro de la Ejecutiva Nacional del PP,  Miguel Blesa (Repsol) íntimo amigo amigo de Aznar, amistad forjada cuando ambos opositaban a Inspectores de Haciendca, Vicente de La Calle (Tabacalera) amigo personal de Rato etc..

La mayor parte de estos gestores, cuando las empresas completaron el proceso de privatización, multiplicaron sus sueldos y tejieron una amplia madeja de influencias para perpetuarse en el poder. Lo correcto habría sido, que una vez que se hubiese completado el proceso de privatización hubiesen dimitido, dejando a los accionistas elegir libremente un nuevo consejo de administración, al margen de la política.  

La Ley del suelo de 1998 aprobada por el Gobierno popular, introdujo un elemento clave, que es en teoría, la agilización de trámites para que “todo aquel suelo que no sea susceptible de protección natural, ambiental, histórica o paísajística pueda ser urbanizado”,  al corresponder a los Ayuntamientos las competencias urbanísticas de otorgar los permisos de edificación, sin que  haya unos criterios objetivos, claros y trasparentes, esta liberalización del suelo,  fomentó el pago de sobornos, la corrupción  y el aumento de los pelotazos inmobiliarios. En tan sólo 4 años el precio de la vivienda se disparó un 30% y la dependencia del sector constructivo, en la generación de nuevos empleos fue claramente en aumento.

Por lo tanto podemos concluir que la gestión de Rodrigo Rato al frente del Ministero de Economía se salda con unas cifras macroeconómicas notablemente buenas  —empleo, deficit, inflación— , detrás de las que se esconden unos cimientos muy endebles, basados en la generación de un empleo precario y poco poco productivo, además de un empobrecimiento del Estado del bienestar y un aumento de la corrupción y los pelotazos urbanísticos. 

Tras concluir sus dos legislaturas al frente de la cartera económica, accedió a la Presidencia del Fondo Monetario Internacional, puesto que desempeño entre los años 2004 y 2007. El balance al frente del organismo no puede ser más desalentador, un informe auditor elaborado por el  propio Fondo, en concreto por la Oficina de Evaluación Independiente concluye lo siguiente: “El FMI no pudo anticipar la crisis, su ritmo ni su magnitud, y en consecuencia no pudo advertir a sus miembros”  “se confió excesivamente es la solidez y la resistencia de las grandes instituciones financieras, y en las prácticas llevadas a cabo por los principales centros financieros”, estos errores se debieron a “un elevado grado de pensamiento de grupo, una captura intelectual y un pensamiento generalizado de que una gran crisis financiera en las economías avanzadas era improbable". "Una gobernanza interna débil y una cultura institucional que desalienta visiones contrarias, también jugaron un papel importante”.

Como premio a su “esplendorosa” carrera se le nombró presidente de Caja Madrid, que tras la fusión con otras 6 cajas de ahorros se convirtió en la cuarta entidad bancaria del país, se le asigno un sueldo de 2,34 millones de euros y tras dos años y medio en la presidencia, se vio obligado a dimitir tras conocerse que Bankia tendría que recibir entre 7000 y 10000 millones de euros  de dinero público, para paliar su gran exposición al sector inmobiliario y promotor (ahora se sabe que serán 20.000 millones, y ”lo que haga falta”, que saldrán, otra vez, de nuestros bolsillos). Lo que en su día sustentó su gran “triunfo” político, la especulación inmobiliaria, se convirtió en su tumba como “gurú” de las finanzas.