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domingo, 13 de mayo de 2018

Argentina: La estafa Macri

Todo bien planeado.
El kirchnerismo trató de permanecer ajeno al FMI, por lo que para reducir el déficit fiscal recurrió a la emisión de moneda, lo que dio lugar a una fuerte inflación.
Luego vino Macri.
Su plan fue bajar el déficit y la inflación, pero en lugar de hacerlo dándole a la maquina de imprimir billetes, lo hizo solicitando crédito extranjero, por lo que endeudó al país a niveles sin precedentes.
Mediante préstamos internacionales consiguió solucionar la deuda con los fondos buitre, de este modo logró ganarse la confianza de los mercados internacionales ¡Argentina había logrado salir de la suspensión de pagos!
El problema es que con estas medidas no solo no bajó la inflación, si no que siguió subiendo, lo que, añadido a la espectacular deuda internacional que acumuló en solo dos años, hizo que el bono argentino se devaluara y arrastra al país a un conato de crisis cuyo precedente encontramos en el "corralito" de 2.001.
¿Solución?
Pedir dinero al FMI.
La relación de Argentina con el FMI es complicada. Para el kirchnerismo el FMI era el culpable de muchos de sus males, por eso en vez de recurrir a pedirle dinero trató de arreglar las cosas sacando más billetes.
La obsesión de Macri, como buen neoliberal, fue saldar el déficit fiscal para estar a buenas con el FMI. No consiguió reducir la inflación, pero después de llevar a Argentina al borde del colapso ahora puede pedir crédito, y se lo van a dar.
Argentina saldrá de la crisis a costa de dejar de ser un estado soberano y estar sometida a los dictados ultracapitalistas del FMI.
A partir de entonces, y como contraprestación, será el FMI el que dicte la política económica y social de Argentina.
¿Y qué pedirá el FMI?
El FMI pedirá que Argentina devuelva su deuda, y para hacerlo impondrá medidas económicas que afectarán directamente a la clase media y baja, obligando a realizar mayores ajustes presupuestarios de los que ya venía haciendo Macri desde su llegada al poder.
No hay que olvidar que a Macri también se debe la brutal subida de electricidad, luz y transporte con la que quería compensar la balanza de pagos.
Las siguientes medidas que impondrán será la bajada de los salarios, la subida de impuestos y el recorte de ayudas.
Así que ya sabéis, poneos en manos de los liberales, que ellos os sacarán de todos vuestros problemas, el problema es que a cambio hipotecarán vuestro futuro y el de vuestros hijos.
Teniendo en cuenta el caso español los siguientes pasos de Macri serán:
1. Echar la culpa a la herencia recibida. Estos días y escuchareis mucho la palabra choripán.
2. Endeudar a Argentina con el FMI.
3. Venderlo como que han salvado el país.
4. Condenar al país a la precariedad y venderlo como estabilidad.
Lo que en Galicia venimos a decir que te mean encima y te dicen que está lloviendo.


Quique Castro

miércoles, 1 de julio de 2015

Grecia para bocachanclas.

Por algo llaman extorsión a lo que hace el matón, porque si no acatas sus condiciones te machaca. En el primer rescate en 2010 a Grecia le prestaron 110.000 millones de euros, un 80% de los cuales vino de acuerdos bilaterales entre el país heleno y los Estados Miembros (6.650 procedentes de España) y un 20% del FMI. Hay que recordar que el interés aplicado a Grecia varía entre el 5 y el 7%, mucho mayor que el que pagan los Estados Miembros a los mercados, con lo que el negocio sale redondo. El segundo rescate de 130.000 millones en 2012 vino del EFSF (European Financial Stability Facility), una institución oficial que pide el dinero a los mercados ofreciendo garantías de los Estados Miembros. La parte total garantizada por España suma 18.150 millones de euros, pero no se trata de dinero pagado, es dinero garantizado, y a España sólo le tocará pagarlo si Grecia no es capaz de devolverlo, es decir, si sale de Europa y del euro. He aquí un buen motivo que darle a las resplandecientes mentes que no entienden porque Grecia sigue en Europa y que piden su marcha (mente tornasolada y boca chancla suelen ser dos características que van a la par casi indefectiblemente): si Grecia sale del euro, se declarará en bancarrota, y a España le tocará apoquinar 25.000 millones.

Sabemos quién dilapidó Grecia, Nueva Democracia y el Pasok, sabemos que el bipartidismo griego maquilló sus cuentas, sabemos que pidieron dos rescates y sabemos también que los mismos que saquearon el país heleno, igual que en España, están convencidos de ser ellos los únicos que pueden sacarlo de la miseria en que lo han dejado. Los mercados y el FMI, por supuesto, están de su lado, e incluso proponen sus propias recetas, que pasan por convertir a Grecia en un país invadido de facto, un país esclavo que se dedique ad aeternam a pagar sus deudas establecidas en condiciones de usura.

Grecia podía haber hecho como España, agachar la cabeza y alegrarse porque los mercados encuentren alentador que se pueda despedir casi gratis a un trabajador, felices todos de que a las empresas les salga mucho más rentable tener a dos obreros cobrando diez horas a la semana y trabajando cuarenta. Ingenuos aquellos que crean que los índices macro acabarán llegando a la microeconomía: las grandes empresas se harán más grandes y tendrán más poder, pero el pringado de a pie tendrá que apañarse con su bocata de mortadela en el metro, camino a su segundo trabajo de miseria, mientras lee en el periódico que seguimos creciendo.

Esa es la diferencia entre Grecia y España, Grecia ha decidido plantar cara a un sistema ideado para que los mercados se adueñen del país y mantengan esclavizados a los trabajadores con sueldos de miseria, pensiones ridículas y servicios públicos esquilmados. En España hemos decidido ser sumisos, y creer que salimos de la crisis porque las empresas del Ibex 35 ganan cada vez más mientras que a los ciudadanos nos siguen recortando servicios.

Y si seguimos esta deriva un día nos quedaremos sin sanidad pública, y en las universidades pasaremos del 4+1 al 3+2, y después al 2+3, hasta acabar por privatizar los cinco años, y también nos dirán, ya nos lo avisó el gobernador del Banco de España hace unos días, que no habrá dinero para las pensiones, y el que quiera cobrar algo cuando sea viejo tendrá que emplear parte de su ridículo sueldo en pagarse un seguro privado, cuyo tenedor será la misma compañía que hizo consejero al ministro de turno que decidió usarlas para pagar parte una deuda impagable a los mercados.

Mientras tanto el bocachanclismo patrio seguirá corriendo como un perrillo detrás del palo de las cuentas de twitter de este o de aquel, o de Venezuela, o de ETA, cuyo espantajo siguen agitando para infundir miedo, o de la última tontada con la que puedan llenarse de espumarajos la boca.

Quique Castro.

miércoles, 30 de julio de 2014

La salida de la crisis vs Pablo Iglesias

Mi enhorabuena a todos aquellos que creen que estamos saliendo de la crisis, primero, porque siempre es mejor vivir con ilusión que sin ella, y segundo por su capacidad de resignación. A falta de una realidad positiva, ilusión y resignación ayudan a seguir adelante. La capacidad del ser humano para adaptarse a todas las circunstancias es admirable. A una persona se le puede robar todo lo que tiene,  hacerle vivir entre penurias y estrecheces, que si luego su mismo ladrón le da unas migajas para que vaya tirando, (no mucho, lo suficiente como para seguir malviviendo y que el ladrón le pueda seguir robando) está demostrado que esta persona no sólo le estará agradecida, sino que además le besará la mano.

Esta crisis no es casual, se planeó allá por los años 90 con la derogación de la ley Glass-Steagall y la desregulación bancaria en los Estados Unidos, algunos de cuyos efectos más inmediatos fueron la creación de las consabidas hipotecas sub-prime y la emisión de aquellos bonos basura que, en España, se colocaron a diestro y siniestro y que hundieron nuestro sistema bancario. Si a este cóctel, más explosivo que el Molotov, le añadimos la burbuja inmobiliaria propiciada por la nunca suficientemente mal ponderada ley del suelo de Rodrigo Rato en 1998, nos da como resultado la crisis más brutal de la historia moderna de nuestro país. Todo esto para explicar a los despistados de dónde viene la crisis. A todos aquellos que todavía mascan los mantras simplones de la derecha más reaccionaria y con menos escrúpulos, que dice y repite cosas como que la crisis la creo Zapatero, o que la sanidad la hundieron los emigrantes que venían a operarse. Zapatero, simplemente, no supo ni quiso ver la inercia de un sistema capitalista que nos llevó al punto en el que ahora nos encontramos.

¿Y para qué querían crear semejante crisis?

El sistema, este sistema nuestro al que tanto deseamos volver, no se mantiene sin los bancos, y, si los bancos pierden, debemos encargarnos de que no se hundan. Para que no se hundieran los bancos el Estado ya ha dado por perdidos 36.000 millones de euros procedentes de las arcas públicas. ¿Y para qué era ese dinero? Pues no era para los bancos eso desde luego, era para educación, sanidad, dependencia, pensiones y servicios sociales varios. Si ahora quieres algo de eso que en la constitución Española se consideran derechos fundamentales, tendrás que pagártelos. ¿Beneficiarios?: Aseguradoras, bancos, energéticas, asociaciones médicas y todos esos consorcios en los que acaban los políticos que te dicen que estás saliendo de la crisis porque tienes un trabajo de 60 horas semanales por 400 € al mes mientras ellos se han forrado gracias a las puertas giratorias.

El gasto en Sanidad pública se redujo un 13,7% en 2012 y un 16,2% en 2013, a eso añade los importes adicionales que, en algunas regiones, llegan a ser de hasta un 10% más. Y es que por ahora es posible que si toses te atienda un médico, pero como tengas la inmensa desgracia de padecer algún tipo de hepatitis o cáncer, vas a tener que costearte parte de los gastos que conlleva el tratamiento. Y, créeme, entonces te acordarás de los 36.000 que España regaló a los bancos.

Y en estas que llega un tipo como Pablo Iglesias, doctor europeo en ciencias políticas y licenciado en derecho, nos dice que hay otras opciones y... ¿qué hacemos? Pues como en España todos somos unas lumbreras, le llamamos “el coletas” y decimos que es un demagogo. Sí, tan demagogo como el que dijo que la abolición de la esclavitud no sólo no sería perjudicial para la economía de un país, sino que sería beneficioso.

Nada como el miedo para contener a las masas, para doblegarlas y someterlas, por tanto la estrategia está clara: hay que satanizar a Pablo Iglesias. Y ahora resulta que escuchas a cualquiera diciendo que Pablo Iglesias no, que Pablo Iglesias es un… Bolivariano. Bolivariano. ¡Chán Chán! La gran palabra mágica que, cuando se pronuncia, debería venir acompañada de relinchos de caballos, relámpagos y truenos. Pablo Iglesias es un… ¡Bolivariano! (risa malvada de fondo). Bueno, ocurre que Simón Bolivar fue un militar que contribuyó a la independencia de un buen número de países sudamericanos y… pero dejémoslo ahí, que igual que yo, podéis buscarlo vosotros en la Wikipedia.

- Sí, ya, pero, nosotros nos referimos a la República Bolivariana de Venezuela.

Pues vaya, no debe preocuparle tanto a nuestro gobierno del Partido Popular cuando resulta que es uno de los principales destinos de las exportaciones de armas españolas. Ya, ya os entiendo. Para venderles armas no son tan malos, va a ser eso.

-Pero es un demagogo ¿cómo vamos a dejar de pagar la deuda?

No se va a dejar de pagar ninguna deuda. Hay una deuda legítima y una deuda ilegítima. La deuda ilegítima es la contraída a espaldas de los ciudadanos con la finalidad de enriquecer a determinadas empresas y corporaciones y sobre la que se pagan intereses de usura. Hoy en día, gracias  a la pavorosa gestión de Mariano Rajoy y su séquito de rémoras, la deuda en España es de un 96% del PIB. Es decir, que es igual toda la riqueza generada durante un año. Otro dato interesante: con lo que paga España cada año, apenas da para pagar los intereses.

Lo que promueve “Podemos”, es una auditoría de la deuda, es decir, determinar qué parte de ella es legítima y qué parte no lo es, en qué condiciones ha sido contratada, quién la emite, a qué tasas de interés y qué políticas se han aplicado. Esto no es demagogia, como nos quieren vender los aterrorizados políticos de la denominada “casta” y como repiten algunos ciudadanos escasamente informados, y, desde luego, en derecho internacional existen conceptos para declarar ilegítima una deuda y anularla.

Uno de estos conceptos sería la “autonomía de necesidad”, que se da cuando un gobierno prioriza garantizar unos derechos fundamentales a sus ciudadanos antes que pagar la deuda. Este concepto no deja de ser importante, habida cuenta que PP y PSOE se pusieron de acuerdo para modificar la Constitución española en ¡nada más ni nada menos que 48 horas! ¿PP y PSOE de acuerdo en 48 horas? ¡Claro que sí! ¿Para ayudar a los ciudadanos? No, más bien para todo lo contrario. Lo que firmaron fue que el pago de la deuda recibiera prioridad absoluta, aun por encima de las necesidades fundamentales de los españoles. Hay más motivos, como la autonomía de voluntad, o el enriquecimiento sin causa (por ejemplo, que Alemania venda bonos al 0% gracias a la crisis, y que conceda créditos al 5,5% a países como Grecia o España).

Pero enhorabuena, porque estamos saliendo de la crisis, y, con un poco de suerte, tus hijos tendrán un trabajo de 80 horas semanales con el cual pagarse la pensión de jubilación, eso si los bancos no nos meten antes en otro embrollo. Pero eso no os da miedo. Os da miedo Pablo Iglesias.

Quique Castro.

viernes, 12 de abril de 2013

Crisis, pero de valores


La guerra ya ha comenzado. El mundo se colapsa, y las fuerzas antagónicas del capitalismo y del socialismo se enfrentarán en una lucha encarnizada. Hasta ahora era una guerra económica, pero la amenaza de Corea del Norte o las injerencias de los EE.UU en la política internacional no anuncian nada bueno. En todo caso, esta guerra hace tiempo que ya ha dejado bajas, y hasta ahora los que han caído siempre han sido del mismo bando: el de los pobres.

El ciudadano no se entera de lo que pasa. La izquierda y la derecha no existen, son pura ficción, y los ciudadanos filtramos las noticias no para informarnos, sino para alimentar nuestras ideas preconcebidas. La clase política se atrinchera en sus poltronas y nos arroja su basura a la cara para que en la calle se discuta a cuál de ellos le huele peor.

La crisis en España no es sólo económica, sino principalmente de valores. El ciudadano de a pie, ese que abuchea al político corrupto a la salida de los juzgados, se hubiera postrado a sus pies y le hubiera ofrecido la virginidad de su hija si no hubiera sido condenado. Porque, en España, ha dejado de importar la honestidad y la nobleza. Ya sólo importa si te pillan.

Carta publicada en "Zona 20", en el periódico "20 Minutos".

Quique Castro.

martes, 9 de octubre de 2012

¿What if... el PSOE hubiera ganado las elecciones?



Cuando era pequeño salió una serie de tebeos Marvel titulada “What if”, que en inglés significa algo así como “¿Y si…? En esta serie se planteaban historias alternativas al universo Marvel que nunca habían tenido lugar y se especulaba con su desarrollo sobre los personajes, como por poner un ejemplo “¿y si Namor se hubiera unido a los 4 fantásticos?”, o “¿y si los Vengadores Cósmicos hubieran luchado contra los Guardianes de la Galaxia”?, (no es broma).

Estos ejercicios imaginativos, en el caso del universo Marvel, resultan cuando menos curiosos y se ofrecen a multitud de resultados, muchos más que si extrapolamos tal ejercicio al universo de la política.

El “What if?” propuesto es el siguiente: “¿Y si el PSOE hubiera ganado las elecciones del 21 de noviembre de 2011?”.

Bien, en este caso no hace falta estrujarse mucho el coco para adivinar cuáles hubieran sido las consecuencias. Básicamente podemos resumirlo en que estaríamos exactamente como estamos ahora. Para empezar, la crisis seguiría devorando nuestra economía, y se hubieran vuelto a tomar todas y cada una de las decisiones económicas que ha puesto en práctica el PP y que tanto ha criticado el PSOE, incluyendo los malditos recortes que han acabado de hundir a Grecia y a Portugal y que los han convertidos en esclavos del protectorado alemán.

El modelo económico del PP y del PSOE es exactamente el mismo, porque no lo han creado ellos, sino que viene impuesto por los mercados y el gobierno alemán, y por tanto sus políticas sociales serían las mismas. Una cosa es implementar ayudas como la del cheque bebé cuando se presume de ser la octava potencia económica mundial, y otra cosa hacerlo cuando los números de las arcas del Estado están en rojo.

Los primeros recortes de la crisis los anunció Rodriguez Zapatero en el congreso del 12 de mayo de 2010, incluida la subida del IVA que tanto críticó en su momento el PP. Es decir, que ya daban igual las premisas socialistas del estado del bienestar porque los mercados mandaban y su voz era imperativa.

Erróneamente se podría haber caído en la tentación de no tomar estas impopulares medidas y haber dejado el trago al PP, erróneamente digo, porque todos los índices económicos se habrían disparado y habrían precipitado a España a un cataclismo inmediato, y ahí sí que todos los dedos apuntarían a un solo lado, el de la izquierda del hemiciclo.

En resumidas cuentas, que el PSOE hizo lo que le mandaban, esto es, aplicar paños calientes a la espera de que llegaran los siguientes. Y los siguientes llegaron, y no hicieron más que continuar las medidas que seguían siendo dictadas por otros.

Pero sigamos con nuestra especulación.

¿Cuál habría sido entonces la reacción del PP si el PSOE hubiera ganado y hubiera seguido con los recortes?

Pues la misma reacción que ha tenido el PSOE en la oposición, esto es, criticar estas medidas y seguir negándose a la subida del IVA.

Y esto, ¿a qué se debe?

Se debe a que no existe una alternativa real mientras votes a PP o PSOE. Ambos partidos no son más que títeres cómodos en sus respectivos puestos, que se van alternando sucesivamente para perpetuar un sistema que a ambos les conviene mientras el ciudadano acude alegremente a las urnas cada cuatro años convencido de que vive en una democracia.

Por Quique Castro.

viernes, 25 de mayo de 2012

Rodrigo Rato (o cómo premiar el fracaso), por Miguel Castro


El principal reto que se le planteaba a Rodrigo Rato cuando accedió a la cartera de economía en el año 96, era trazar las líneas maestras de un plan que concluyese con el cumplimiento por parte de España de los criterios establecidos en el Tratado de Maastricht para acceder a la Union Monetaria del Euro. Dichos criterios se basaban en tres pilares:

1. Reducción del déficit público;
2. Reducción del porcentaje de deuda pública en relación con el Producto Interior Bruto.
3. Rebaja de la inflación.

Dos años y tres meses más tarde de la investidura del Gobierno, los objetivos se habían cumplido y el Consejo Europeo decidió por unanimidad la inclusión de España dentro de los 11 países que inicialmente compondrían la Union Económica y Monetaria.

Este aparente triunfo, dejó tras de sí un reguero de consecuencias negativas para el común de los ciudadanos:

1. Se aumentó notablemente la presión fiscal de las clases medías y bajas: mientras que a la clase alta se le rebajó en un 6%, se congelo el sueldo de los funcionarios.
2. Se redujo el poder adquisitivo en un 4%  —único país de la Unión Europea en que descendió—.  
3. El Salario Minimo Interprofesional se situó en tan sólo un 34% del salario medio del país (la recomendación europea era del 60%).
4. Severas políticas de austeridad y recorte de inversión tanto en educación como en sanidad, dos pilares fundamentales del llamado “Estado del bienestar”.

Pero si a medidas controvertidas del Gobierno de Aznar nos referimos, tres se llevan la palma: 

1. Flexibilización del mercado de trabajo,
2. Política de privatizaciones de empresas públicas.
3. Ley del suelo de 1998.

Lo que en su día se conoció eufemísticamente como “flexibilización laboral”,  fue en toda regla una precarización de los trabajadores. Las consecuencias fueron estas:

1. Se redujo la indemnización por despido improcedente.
2. Los empleos temporales se multiplicaron hasta cifras desorbitadas —un 250% más, que la media de la Unión Europea—.
3. Los “empleos basura” ligados fundamentalmente a la construcción y al sector de la hostelería fueron la base de la bajada del paro, y los que primero afectó la crisis actual.

Otra medida impulsada por Rodrigo Rato, fue la venta de empresas públicas como Repsol,  Telefónica, Endesa, Tabacalera, Argentaria, Red Electrica Española y un largo etcétera, esta privatización masiva  fue la base de la reducción del déficit.

En las cúpulas directivas de dichas empresas situaron a gente muy afín al Partido Popular —denominados por el Financial Times, como “Rodrigo Rato's friends” (amigos de Rodrigo Rato)— para seguir influyendo en estos emporios estratégicos, una vez privatizados. Gente como Juan Villalonga (Telefónica) compañero de pupitre durante el Bachillerato, e intimo amigo de Aznar —ahora parece que distanciados—, Rodolfo Martín Villa (Endesa)  procedente del Sindicato Vertical franquista y miembro de la Ejecutiva Nacional del PP,  Miguel Blesa (Repsol) íntimo amigo amigo de Aznar, amistad forjada cuando ambos opositaban a Inspectores de Haciendca, Vicente de La Calle (Tabacalera) amigo personal de Rato etc..

La mayor parte de estos gestores, cuando las empresas completaron el proceso de privatización, multiplicaron sus sueldos y tejieron una amplia madeja de influencias para perpetuarse en el poder. Lo correcto habría sido, que una vez que se hubiese completado el proceso de privatización hubiesen dimitido, dejando a los accionistas elegir libremente un nuevo consejo de administración, al margen de la política.  

La Ley del suelo de 1998 aprobada por el Gobierno popular, introdujo un elemento clave, que es en teoría, la agilización de trámites para que “todo aquel suelo que no sea susceptible de protección natural, ambiental, histórica o paísajística pueda ser urbanizado”,  al corresponder a los Ayuntamientos las competencias urbanísticas de otorgar los permisos de edificación, sin que  haya unos criterios objetivos, claros y trasparentes, esta liberalización del suelo,  fomentó el pago de sobornos, la corrupción  y el aumento de los pelotazos inmobiliarios. En tan sólo 4 años el precio de la vivienda se disparó un 30% y la dependencia del sector constructivo, en la generación de nuevos empleos fue claramente en aumento.

Por lo tanto podemos concluir que la gestión de Rodrigo Rato al frente del Ministero de Economía se salda con unas cifras macroeconómicas notablemente buenas  —empleo, deficit, inflación— , detrás de las que se esconden unos cimientos muy endebles, basados en la generación de un empleo precario y poco poco productivo, además de un empobrecimiento del Estado del bienestar y un aumento de la corrupción y los pelotazos urbanísticos. 

Tras concluir sus dos legislaturas al frente de la cartera económica, accedió a la Presidencia del Fondo Monetario Internacional, puesto que desempeño entre los años 2004 y 2007. El balance al frente del organismo no puede ser más desalentador, un informe auditor elaborado por el  propio Fondo, en concreto por la Oficina de Evaluación Independiente concluye lo siguiente: “El FMI no pudo anticipar la crisis, su ritmo ni su magnitud, y en consecuencia no pudo advertir a sus miembros”  “se confió excesivamente es la solidez y la resistencia de las grandes instituciones financieras, y en las prácticas llevadas a cabo por los principales centros financieros”, estos errores se debieron a “un elevado grado de pensamiento de grupo, una captura intelectual y un pensamiento generalizado de que una gran crisis financiera en las economías avanzadas era improbable". "Una gobernanza interna débil y una cultura institucional que desalienta visiones contrarias, también jugaron un papel importante”.

Como premio a su “esplendorosa” carrera se le nombró presidente de Caja Madrid, que tras la fusión con otras 6 cajas de ahorros se convirtió en la cuarta entidad bancaria del país, se le asigno un sueldo de 2,34 millones de euros y tras dos años y medio en la presidencia, se vio obligado a dimitir tras conocerse que Bankia tendría que recibir entre 7000 y 10000 millones de euros  de dinero público, para paliar su gran exposición al sector inmobiliario y promotor (ahora se sabe que serán 20.000 millones, y ”lo que haga falta”, que saldrán, otra vez, de nuestros bolsillos). Lo que en su día sustentó su gran “triunfo” político, la especulación inmobiliaria, se convirtió en su tumba como “gurú” de las finanzas.








viernes, 18 de mayo de 2012

El voto del paleto



El voto del paleto es el voto del que cree que la crisis es culpa del partido que gobernaba en su país y, por lo tanto, en cuanto llegan las elecciones vota a la oposición absolutamente convencido de que así se arreglará todo,  no importa de qué signo sean unos u otros. Ha ocurrido en Grecia, en Italia, en España y acaba de ocurrir en Francia. Hay que decirlo claramente, todos estos gobiernos son responsables de la crisis por permitirla, pero no son los que la han causado.

Los causantes de la crisis son los mercados, de los cuales formamos parte los ciudadanos, pero los ciudadanos no tenemos capacidad de decisión, sólo somos la mano de obra generadora de recursos económicos de los que estos mercados se alimentan. Somos los títeres de un juego cuyas reglas desconocemos y que se juega en la bolsa y en los bancos. Los ciudadanos de a pie transitan por la senda económica que dicta la realidad, una realidad impuesta mediante una ingeniería financiera que desconocen. Los ciudadanos no tenían porque saber que se avecinaba una crisis, por eso, quienes la justifican diciendo que vivíamos por encima de nuestras posibilidades incurren en un gran error.

Bearn Sterns, Goldman Sachs, Lehman Brothers… se hicieron millonarios vendiendo valores que ellos mismos consideraban basura. ¿Cómo lo hicieron? Entre otras cosas gracias a que tres de sus miembros fueron secretarios de estado del tesoro en EE.UU., y con todo su poder presionaron al gobierno de los EE.UU. para que cambiara las leyes que regularizaban su economía y así permitirles jugar con un mayor riesgo financiero.

Una vez lo consiguieron permitieron y animaron a la gente a que hipotecara y rehipotecara sus viviendas una y otra vez, y estas deudas fueron agrupadas en paquetes que se vendieron a los bancos europeos. Es decir, que tu banco te vendió a ti, o a tu abuela, activos tóxicos que no valían nada. Estas agencias de inversión sabían que colocaban mercancía podrida, pero la vendieron igualmente porque la calificaban como de la mayor calidad, y así ganaron billones de dólares. ¿Pero qué pasó? Pues que el americano al que animaron a hipotecarse hasta las cejas dejó de pagar y, por lo tanto,  la abuela  que compró su deuda-paquete financiero, (llamada Super Bonus Golden Guay), dejó de cobrar.

¿Quiero eso decir que el capitalismo está en crisis?
No. Rotundamente no.  Esto era lo que se pretendía desde el principio. Se sabe que la crisis fue provocada, se ha investigado, aunque, claro, los responsables siguen aún más millonarios que antes y se fueron de rositas con un “lo sentimos”.

¿Y por qué se buscaba una crisis? La crisis se llevó el dinero y los ahorros de miles de millones de personas en el mundo y se la quedaron unos pocos emporios financieros, pero al mismo tiempo, algunos bancos y cajas que ofrecían estos productos basura (las hipotecas subprime), vieron cómo también se iban a pique. ¿Qué hacer?

La cosa está clara. Vivimos es un sistema capitalista, si los bancos se hunden, se hunde la sociedad, son las reglas del juego, por lo tanto cogieron todavía más dinero del estado y se lo dieron a ellos. Primero nos robaron las entidades financieras, y luego el Gobierno nos volvió a robar para que no se hundieran los bancos.

Y aquí está el quid de la cuestión, esta es la clave, hemos llegado a la meta. Una vez que las arcas del estado han sido socavadas, ¿cómo pagar la educación?, ¿cómo pagar la sanidad?, ¿cómo pagar los servicios sociales? Respuesta: No se puede. Esto no es una distopía de ciencia ficción, cada día vemos cómo nos recortan más y más derechos. A partir de ahora, el que quiera un médico, el que quiera escolarizar a sus hijos, el que quiera una pensión por jubilación, el que quiera una prestación por desempleo, tendrá que contratarla, tendrá que pagarla de su propio bolsillo. Lo han conseguido.

Esto es lo que ha ocurrido, pero el paleto no lo sabe. El paleto piensa: “¿Quién estaba en el Gobierno, el PSOE? Pues voto al PP”, o, “¿Quién estaba en el Gobierno, Sarkozy? Pues voto a Hollande.
Y no importa. No importa porque Zapatero es lo mismo que Rajoy, y Sarkozy es lo mismo que Hollande. Te crees que vas a votar y que elijes, pero no es cierto, porque esté quien esté seguimos en el mismo sistema económico, y es un sistema tan dependiente, vertiginoso y enfermizo que no podemos bajarnos de él, y es tan dependiente del dinero, del petróleo y del consumo, que requiere de un consumo brutal y de la esquilma de otros países. Zapatero hizo lo que le mandó el Banco Central Europeo, y ahora Rajoy hace lo mismo.

El capitalismo, señoras y señores, ha ganado la partida. Y todos estos grupos financieros que poseen aseguradoras, bancos e imperios industriales han ganado. A cambio, trabajaremos más para ellos, cobraremos menos y les contrataremos nuestros seguros. Ellos, a cambio, educarán a nuestros hijos si les pagamos y les dirán que viven en un sistema libre. ¿Y sabéis que? Muchos se lo creerán.

Pero yo creo que se puede luchar. Yo lo hago escribiendo desde este rincón para quien me quiera leer, lo hago porque esta pelea me va y porque creo que es una causa justa, y lo hago también para que, cuando pasen los años, y mis hijos o tus hijos me pregunten que hice en este momento crucial de nuestra historia, no tenga que decirles que apoyé a los bancos, a los políticos o a sicarios mamporreros, sino que apoyé al pueblo, y que yo también estuve indignado.

Quique Castro.