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sábado, 5 de noviembre de 2016

PSOE vs democracia

Publicado en El Periódico el 04 de noviembre de 2016:
http://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/pedro-sanchez-las-presiones-los-poderes-facticos-97980

En su entrevista con Jordi Évole para Salvados, Pedro Sánchez, ha reconocido haber recibido presiones de diferentes “poderes económicos y mediáticos” para no pactar con Podemos. Dicho de otro modo: ahora podría haber un gobierno alternativo. Según Évole, Sánchez ha marcado la agenda de la semana pasada, que ha rematado con estas perturbadoras declaraciones para el programa de La Sexta.

Si algo marca la agenda se espera encontrarlo en la portada de los diferentes rotativos, sin embargo para algunos de los diarios de mayor tirada como El País, La Vanguardia, ABC o La Razón, las declaraciones que hizo el ex secretario general del PSOE no han sido lo suficientemente relevantes como para figurar en primera plana

Muchos los sospechábamos, pero no es lo mismo que sea yo quien diga que vivimos en una democracia-ficción, a que sea el ex secretario general del PSOE el que reconozca que hay una serie de poderes económicos y mediáticos que marcan los designios de un país.

Por otro lado, el votante del PSOE ha comprado ese mantra de que, si no hay gobierno progresista, es porque Podemos no quiso unirse a ellos en la primera sesión de investidura. Pero es que cuesta pensar que una coalición con Ciudadanos, que acaba de darle el “sí” al Partido Popular, pudiera ser considerada como progresista.

Con las declaraciones de Pedro Sánchez ha quedado claro que el PSOE es un partido disecado en posición genuflexa, y que si no quería terceras elecciones era porque cada vez pierde más y más votos. Creo que esta valentía a destiempo obedece a una estrategia para recuperar, no sólo a los votantes desencantados del PSOE, sino a los votantes ilusionados con Podemos.

Mi pregunta es: ¿son conscientes los votantes del PSOE que ha sido su partido el que se ha plegado a las exigencias de otros poderes económicos?, ¿qué opinan? Esta es una cuestión importante que hay que poner en el tapete, por eso me sorprende que haya medios que no le den importancia.

Quique Castro.

lunes, 31 de octubre de 2016

El PSOE, un mayordomo del capitalismo

Publicado en El Periódico, 24 de octubre de 2016 http://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/psoe-mayordomo-del-capitalismo-95920
Lo que está pasando con el PSOE es muy sencillo. Después de convertirse en los mayordomos del capitalismo, después de apoltronarse unos y abrazar la corrupción otros, se han encontrado con que hay espacio para una verdadera izquierda, que simboliza Podemos.
Ahora no saben quiénes son. Unos quieren seguir en su (cómodo) papel y otros quieren volver a ser izquierda. Se dieron cuenta de que no tenían líder y se limitaron a remangarle la camisa a una persona que les llevó a los peores resultados de su historia.
El PSOE votó diez veces, diez, en contra de la dación en pago, en contra de que los ciudadanos saldaran su deuda con los bancos al entregar su piso, como sucede en toda Europa. Recuerdo escuchar atónito una de aquellas ocasiones por la radio y recuerdo escuchar a Zapatero justificar su apoyo a los bancos diciendo que la economía del país se basaba en ellos. Y no, la economía de España no se sustenta en los bancos, sino en sus ciudadanos.
El PSOE también se plegó a la presión de los bancos y acordó junto con el PP, en menos de 48 horas, cambiar el artículo 135 de la Constitución para que los recursos económicos fueran primero a devolver la deuda, y luego a recursos sociales.
En Europa el PSOE vota el 84% de las veces lo mismo que Ciudadanos, el 75% lo mismo que el PP y solo el 58% igual que Podemos.
El PSOE no es de izquierdas, es una engañifa del sistema para que creamos que votamos a la izquierda mientras mantenemos un sistema injusto. Por eso los ciudadanos han dejado de apoyarles, por eso pierden
votos a chorros. La política del PSOE y del PP, que excepto en asuntos sociales ha venido a ser la misma, ha traído sufrimiento a mucha gente que confiaba en ellos.
El sistema no podía permitirse un PSOE de izquierdas y ha hecho que sus legados, léase González o Díaz, den un golpe de mano para que la formación no se desmadre. Ahora, para que ningún líder sufra las consecuencias, han encomendado a una gestora, en teoría neutra, que sea la encargada de organizar la abstención para que el PP siga en el poder.
Con cuatro años más entraremos en la distopía liberal, sin pensiones y con nuevos recortes que significaran más sufrimiento para los ciudadanos. El PSOE es responsable de este sufrimiento, por eso yo sí me alegro de todo lo que le está pasando.
Quique Castro.

miércoles, 30 de julio de 2014

La salida de la crisis vs Pablo Iglesias

Mi enhorabuena a todos aquellos que creen que estamos saliendo de la crisis, primero, porque siempre es mejor vivir con ilusión que sin ella, y segundo por su capacidad de resignación. A falta de una realidad positiva, ilusión y resignación ayudan a seguir adelante. La capacidad del ser humano para adaptarse a todas las circunstancias es admirable. A una persona se le puede robar todo lo que tiene,  hacerle vivir entre penurias y estrecheces, que si luego su mismo ladrón le da unas migajas para que vaya tirando, (no mucho, lo suficiente como para seguir malviviendo y que el ladrón le pueda seguir robando) está demostrado que esta persona no sólo le estará agradecida, sino que además le besará la mano.

Esta crisis no es casual, se planeó allá por los años 90 con la derogación de la ley Glass-Steagall y la desregulación bancaria en los Estados Unidos, algunos de cuyos efectos más inmediatos fueron la creación de las consabidas hipotecas sub-prime y la emisión de aquellos bonos basura que, en España, se colocaron a diestro y siniestro y que hundieron nuestro sistema bancario. Si a este cóctel, más explosivo que el Molotov, le añadimos la burbuja inmobiliaria propiciada por la nunca suficientemente mal ponderada ley del suelo de Rodrigo Rato en 1998, nos da como resultado la crisis más brutal de la historia moderna de nuestro país. Todo esto para explicar a los despistados de dónde viene la crisis. A todos aquellos que todavía mascan los mantras simplones de la derecha más reaccionaria y con menos escrúpulos, que dice y repite cosas como que la crisis la creo Zapatero, o que la sanidad la hundieron los emigrantes que venían a operarse. Zapatero, simplemente, no supo ni quiso ver la inercia de un sistema capitalista que nos llevó al punto en el que ahora nos encontramos.

¿Y para qué querían crear semejante crisis?

El sistema, este sistema nuestro al que tanto deseamos volver, no se mantiene sin los bancos, y, si los bancos pierden, debemos encargarnos de que no se hundan. Para que no se hundieran los bancos el Estado ya ha dado por perdidos 36.000 millones de euros procedentes de las arcas públicas. ¿Y para qué era ese dinero? Pues no era para los bancos eso desde luego, era para educación, sanidad, dependencia, pensiones y servicios sociales varios. Si ahora quieres algo de eso que en la constitución Española se consideran derechos fundamentales, tendrás que pagártelos. ¿Beneficiarios?: Aseguradoras, bancos, energéticas, asociaciones médicas y todos esos consorcios en los que acaban los políticos que te dicen que estás saliendo de la crisis porque tienes un trabajo de 60 horas semanales por 400 € al mes mientras ellos se han forrado gracias a las puertas giratorias.

El gasto en Sanidad pública se redujo un 13,7% en 2012 y un 16,2% en 2013, a eso añade los importes adicionales que, en algunas regiones, llegan a ser de hasta un 10% más. Y es que por ahora es posible que si toses te atienda un médico, pero como tengas la inmensa desgracia de padecer algún tipo de hepatitis o cáncer, vas a tener que costearte parte de los gastos que conlleva el tratamiento. Y, créeme, entonces te acordarás de los 36.000 que España regaló a los bancos.

Y en estas que llega un tipo como Pablo Iglesias, doctor europeo en ciencias políticas y licenciado en derecho, nos dice que hay otras opciones y... ¿qué hacemos? Pues como en España todos somos unas lumbreras, le llamamos “el coletas” y decimos que es un demagogo. Sí, tan demagogo como el que dijo que la abolición de la esclavitud no sólo no sería perjudicial para la economía de un país, sino que sería beneficioso.

Nada como el miedo para contener a las masas, para doblegarlas y someterlas, por tanto la estrategia está clara: hay que satanizar a Pablo Iglesias. Y ahora resulta que escuchas a cualquiera diciendo que Pablo Iglesias no, que Pablo Iglesias es un… Bolivariano. Bolivariano. ¡Chán Chán! La gran palabra mágica que, cuando se pronuncia, debería venir acompañada de relinchos de caballos, relámpagos y truenos. Pablo Iglesias es un… ¡Bolivariano! (risa malvada de fondo). Bueno, ocurre que Simón Bolivar fue un militar que contribuyó a la independencia de un buen número de países sudamericanos y… pero dejémoslo ahí, que igual que yo, podéis buscarlo vosotros en la Wikipedia.

- Sí, ya, pero, nosotros nos referimos a la República Bolivariana de Venezuela.

Pues vaya, no debe preocuparle tanto a nuestro gobierno del Partido Popular cuando resulta que es uno de los principales destinos de las exportaciones de armas españolas. Ya, ya os entiendo. Para venderles armas no son tan malos, va a ser eso.

-Pero es un demagogo ¿cómo vamos a dejar de pagar la deuda?

No se va a dejar de pagar ninguna deuda. Hay una deuda legítima y una deuda ilegítima. La deuda ilegítima es la contraída a espaldas de los ciudadanos con la finalidad de enriquecer a determinadas empresas y corporaciones y sobre la que se pagan intereses de usura. Hoy en día, gracias  a la pavorosa gestión de Mariano Rajoy y su séquito de rémoras, la deuda en España es de un 96% del PIB. Es decir, que es igual toda la riqueza generada durante un año. Otro dato interesante: con lo que paga España cada año, apenas da para pagar los intereses.

Lo que promueve “Podemos”, es una auditoría de la deuda, es decir, determinar qué parte de ella es legítima y qué parte no lo es, en qué condiciones ha sido contratada, quién la emite, a qué tasas de interés y qué políticas se han aplicado. Esto no es demagogia, como nos quieren vender los aterrorizados políticos de la denominada “casta” y como repiten algunos ciudadanos escasamente informados, y, desde luego, en derecho internacional existen conceptos para declarar ilegítima una deuda y anularla.

Uno de estos conceptos sería la “autonomía de necesidad”, que se da cuando un gobierno prioriza garantizar unos derechos fundamentales a sus ciudadanos antes que pagar la deuda. Este concepto no deja de ser importante, habida cuenta que PP y PSOE se pusieron de acuerdo para modificar la Constitución española en ¡nada más ni nada menos que 48 horas! ¿PP y PSOE de acuerdo en 48 horas? ¡Claro que sí! ¿Para ayudar a los ciudadanos? No, más bien para todo lo contrario. Lo que firmaron fue que el pago de la deuda recibiera prioridad absoluta, aun por encima de las necesidades fundamentales de los españoles. Hay más motivos, como la autonomía de voluntad, o el enriquecimiento sin causa (por ejemplo, que Alemania venda bonos al 0% gracias a la crisis, y que conceda créditos al 5,5% a países como Grecia o España).

Pero enhorabuena, porque estamos saliendo de la crisis, y, con un poco de suerte, tus hijos tendrán un trabajo de 80 horas semanales con el cual pagarse la pensión de jubilación, eso si los bancos no nos meten antes en otro embrollo. Pero eso no os da miedo. Os da miedo Pablo Iglesias.

Quique Castro.

domingo, 11 de mayo de 2014

La mentira eficaz.

En política no hay nada como el efecto de un mensaje sencillo y contundente, y el Partido Popular es insuperable en este terreno. «El PSOE nos metió en esta crisis, y el PP nos está sacando»; este es el mantra con el que a modo de martillo comunicativo nos machacan sus líderes una y otra vez, y con el que sin duda atacarán durante la campaña europea. 

No hace falta ser un avezado analista político o económico para darse cuenta de que esta afirmación nada tiene que ver con la realidad, pero eso no es inconveniente; y es que el PP no trata al electorado como a un grupo de individuos pensantes, sino como a una masa dúctil y permeable, poco informada y poco reflexiva. Y lo hacen con razón, nos conocen bien.

Al mismo tiempo, un PSOE sin rumbo y sin gobierno golpea sombras como un boxeador sonado, oscilando a derecha e izquierda del cuadrilátero político, y una Izquierda Unida sin carácter trata de explicar, de intelectualizar, de profundizar, mientras se pierde en abismos insondables que no le sirven para acercarse a la ciudadanía.
Cierto, saldremos de la crisis, lo haremos tarde o temprano, pero la cuestión es si estamos dispuestos a pagar el precio. Vivir en crisis es no tener trabajo, ser pobres, pero salir de la crisis, para el PP, es tener un trabajo precario y seguir siendo pobres, y por el camino habernos dejado saquear nuestros derechos, educación, sanidad, pensiones… Todo un sistema social malvendido a bancos y aseguradoras para que hagan negocio, para que dejen de ser de todos. 

Y así, si accedemos a sus exigencias, si malvendemos lo que es de todos para que se enriquezcan unos pocos, los poderosos lobis nos dejarán jugar de nuevo al juego del capitalismo, un juego al que estamos deseando volver a apostar casa, coche, hipoteca, hijo y perro, sin darnos cuenta de que la banca siempre gana.

Publicado en El Periódico de Cataluña. 11 de mayo de 2014

http://www.elperiodico.com/es/cartas/entre-todos/eleccioneseuropeas-psoe-sin-rumbo-una-sin-caracter/111626.shtml

Quique Castro.

martes, 9 de octubre de 2012

¿What if... el PSOE hubiera ganado las elecciones?



Cuando era pequeño salió una serie de tebeos Marvel titulada “What if”, que en inglés significa algo así como “¿Y si…? En esta serie se planteaban historias alternativas al universo Marvel que nunca habían tenido lugar y se especulaba con su desarrollo sobre los personajes, como por poner un ejemplo “¿y si Namor se hubiera unido a los 4 fantásticos?”, o “¿y si los Vengadores Cósmicos hubieran luchado contra los Guardianes de la Galaxia”?, (no es broma).

Estos ejercicios imaginativos, en el caso del universo Marvel, resultan cuando menos curiosos y se ofrecen a multitud de resultados, muchos más que si extrapolamos tal ejercicio al universo de la política.

El “What if?” propuesto es el siguiente: “¿Y si el PSOE hubiera ganado las elecciones del 21 de noviembre de 2011?”.

Bien, en este caso no hace falta estrujarse mucho el coco para adivinar cuáles hubieran sido las consecuencias. Básicamente podemos resumirlo en que estaríamos exactamente como estamos ahora. Para empezar, la crisis seguiría devorando nuestra economía, y se hubieran vuelto a tomar todas y cada una de las decisiones económicas que ha puesto en práctica el PP y que tanto ha criticado el PSOE, incluyendo los malditos recortes que han acabado de hundir a Grecia y a Portugal y que los han convertidos en esclavos del protectorado alemán.

El modelo económico del PP y del PSOE es exactamente el mismo, porque no lo han creado ellos, sino que viene impuesto por los mercados y el gobierno alemán, y por tanto sus políticas sociales serían las mismas. Una cosa es implementar ayudas como la del cheque bebé cuando se presume de ser la octava potencia económica mundial, y otra cosa hacerlo cuando los números de las arcas del Estado están en rojo.

Los primeros recortes de la crisis los anunció Rodriguez Zapatero en el congreso del 12 de mayo de 2010, incluida la subida del IVA que tanto críticó en su momento el PP. Es decir, que ya daban igual las premisas socialistas del estado del bienestar porque los mercados mandaban y su voz era imperativa.

Erróneamente se podría haber caído en la tentación de no tomar estas impopulares medidas y haber dejado el trago al PP, erróneamente digo, porque todos los índices económicos se habrían disparado y habrían precipitado a España a un cataclismo inmediato, y ahí sí que todos los dedos apuntarían a un solo lado, el de la izquierda del hemiciclo.

En resumidas cuentas, que el PSOE hizo lo que le mandaban, esto es, aplicar paños calientes a la espera de que llegaran los siguientes. Y los siguientes llegaron, y no hicieron más que continuar las medidas que seguían siendo dictadas por otros.

Pero sigamos con nuestra especulación.

¿Cuál habría sido entonces la reacción del PP si el PSOE hubiera ganado y hubiera seguido con los recortes?

Pues la misma reacción que ha tenido el PSOE en la oposición, esto es, criticar estas medidas y seguir negándose a la subida del IVA.

Y esto, ¿a qué se debe?

Se debe a que no existe una alternativa real mientras votes a PP o PSOE. Ambos partidos no son más que títeres cómodos en sus respectivos puestos, que se van alternando sucesivamente para perpetuar un sistema que a ambos les conviene mientras el ciudadano acude alegremente a las urnas cada cuatro años convencido de que vive en una democracia.

Por Quique Castro.

viernes, 18 de mayo de 2012

El voto del paleto



El voto del paleto es el voto del que cree que la crisis es culpa del partido que gobernaba en su país y, por lo tanto, en cuanto llegan las elecciones vota a la oposición absolutamente convencido de que así se arreglará todo,  no importa de qué signo sean unos u otros. Ha ocurrido en Grecia, en Italia, en España y acaba de ocurrir en Francia. Hay que decirlo claramente, todos estos gobiernos son responsables de la crisis por permitirla, pero no son los que la han causado.

Los causantes de la crisis son los mercados, de los cuales formamos parte los ciudadanos, pero los ciudadanos no tenemos capacidad de decisión, sólo somos la mano de obra generadora de recursos económicos de los que estos mercados se alimentan. Somos los títeres de un juego cuyas reglas desconocemos y que se juega en la bolsa y en los bancos. Los ciudadanos de a pie transitan por la senda económica que dicta la realidad, una realidad impuesta mediante una ingeniería financiera que desconocen. Los ciudadanos no tenían porque saber que se avecinaba una crisis, por eso, quienes la justifican diciendo que vivíamos por encima de nuestras posibilidades incurren en un gran error.

Bearn Sterns, Goldman Sachs, Lehman Brothers… se hicieron millonarios vendiendo valores que ellos mismos consideraban basura. ¿Cómo lo hicieron? Entre otras cosas gracias a que tres de sus miembros fueron secretarios de estado del tesoro en EE.UU., y con todo su poder presionaron al gobierno de los EE.UU. para que cambiara las leyes que regularizaban su economía y así permitirles jugar con un mayor riesgo financiero.

Una vez lo consiguieron permitieron y animaron a la gente a que hipotecara y rehipotecara sus viviendas una y otra vez, y estas deudas fueron agrupadas en paquetes que se vendieron a los bancos europeos. Es decir, que tu banco te vendió a ti, o a tu abuela, activos tóxicos que no valían nada. Estas agencias de inversión sabían que colocaban mercancía podrida, pero la vendieron igualmente porque la calificaban como de la mayor calidad, y así ganaron billones de dólares. ¿Pero qué pasó? Pues que el americano al que animaron a hipotecarse hasta las cejas dejó de pagar y, por lo tanto,  la abuela  que compró su deuda-paquete financiero, (llamada Super Bonus Golden Guay), dejó de cobrar.

¿Quiero eso decir que el capitalismo está en crisis?
No. Rotundamente no.  Esto era lo que se pretendía desde el principio. Se sabe que la crisis fue provocada, se ha investigado, aunque, claro, los responsables siguen aún más millonarios que antes y se fueron de rositas con un “lo sentimos”.

¿Y por qué se buscaba una crisis? La crisis se llevó el dinero y los ahorros de miles de millones de personas en el mundo y se la quedaron unos pocos emporios financieros, pero al mismo tiempo, algunos bancos y cajas que ofrecían estos productos basura (las hipotecas subprime), vieron cómo también se iban a pique. ¿Qué hacer?

La cosa está clara. Vivimos es un sistema capitalista, si los bancos se hunden, se hunde la sociedad, son las reglas del juego, por lo tanto cogieron todavía más dinero del estado y se lo dieron a ellos. Primero nos robaron las entidades financieras, y luego el Gobierno nos volvió a robar para que no se hundieran los bancos.

Y aquí está el quid de la cuestión, esta es la clave, hemos llegado a la meta. Una vez que las arcas del estado han sido socavadas, ¿cómo pagar la educación?, ¿cómo pagar la sanidad?, ¿cómo pagar los servicios sociales? Respuesta: No se puede. Esto no es una distopía de ciencia ficción, cada día vemos cómo nos recortan más y más derechos. A partir de ahora, el que quiera un médico, el que quiera escolarizar a sus hijos, el que quiera una pensión por jubilación, el que quiera una prestación por desempleo, tendrá que contratarla, tendrá que pagarla de su propio bolsillo. Lo han conseguido.

Esto es lo que ha ocurrido, pero el paleto no lo sabe. El paleto piensa: “¿Quién estaba en el Gobierno, el PSOE? Pues voto al PP”, o, “¿Quién estaba en el Gobierno, Sarkozy? Pues voto a Hollande.
Y no importa. No importa porque Zapatero es lo mismo que Rajoy, y Sarkozy es lo mismo que Hollande. Te crees que vas a votar y que elijes, pero no es cierto, porque esté quien esté seguimos en el mismo sistema económico, y es un sistema tan dependiente, vertiginoso y enfermizo que no podemos bajarnos de él, y es tan dependiente del dinero, del petróleo y del consumo, que requiere de un consumo brutal y de la esquilma de otros países. Zapatero hizo lo que le mandó el Banco Central Europeo, y ahora Rajoy hace lo mismo.

El capitalismo, señoras y señores, ha ganado la partida. Y todos estos grupos financieros que poseen aseguradoras, bancos e imperios industriales han ganado. A cambio, trabajaremos más para ellos, cobraremos menos y les contrataremos nuestros seguros. Ellos, a cambio, educarán a nuestros hijos si les pagamos y les dirán que viven en un sistema libre. ¿Y sabéis que? Muchos se lo creerán.

Pero yo creo que se puede luchar. Yo lo hago escribiendo desde este rincón para quien me quiera leer, lo hago porque esta pelea me va y porque creo que es una causa justa, y lo hago también para que, cuando pasen los años, y mis hijos o tus hijos me pregunten que hice en este momento crucial de nuestra historia, no tenga que decirles que apoyé a los bancos, a los políticos o a sicarios mamporreros, sino que apoyé al pueblo, y que yo también estuve indignado.

Quique Castro.