El voto del paleto es el voto del
que cree que la crisis es culpa del partido que gobernaba en su país y, por lo
tanto, en cuanto llegan las elecciones vota a la oposición absolutamente convencido
de que así se arreglará todo, no importa
de qué signo sean unos u otros. Ha ocurrido en Grecia, en Italia, en España y
acaba de ocurrir en Francia. Hay que decirlo claramente, todos estos gobiernos
son responsables de la crisis por permitirla, pero no son los que la han
causado.
Los causantes de la crisis son
los mercados, de los cuales formamos parte los ciudadanos, pero los ciudadanos
no tenemos capacidad de decisión, sólo somos la mano de obra generadora de
recursos económicos de los que estos mercados se alimentan. Somos los títeres
de un juego cuyas reglas desconocemos y que se juega en la bolsa y en los
bancos. Los ciudadanos de a pie transitan por la senda económica que dicta la
realidad, una realidad impuesta mediante una ingeniería financiera que
desconocen. Los ciudadanos no tenían porque saber que se avecinaba una crisis,
por eso, quienes la justifican diciendo que vivíamos por encima de nuestras
posibilidades incurren en un gran error.
Bearn Sterns, Goldman Sachs,
Lehman Brothers… se hicieron millonarios vendiendo valores que ellos mismos
consideraban basura. ¿Cómo lo hicieron? Entre otras cosas gracias a que tres de
sus miembros fueron secretarios de estado del tesoro en EE.UU., y con todo su
poder presionaron al gobierno de los EE.UU. para que cambiara las leyes que
regularizaban su economía y así permitirles jugar con un mayor riesgo
financiero.
Una vez lo consiguieron permitieron
y animaron a la gente a que hipotecara y rehipotecara sus viviendas una y otra
vez, y estas deudas fueron agrupadas en paquetes que se vendieron a los bancos
europeos. Es decir, que tu banco te vendió a ti, o a tu abuela, activos tóxicos
que no valían nada. Estas agencias de inversión sabían que colocaban mercancía
podrida, pero la vendieron igualmente porque la calificaban como de la mayor
calidad, y así ganaron billones de dólares. ¿Pero qué pasó? Pues que el
americano al que animaron a hipotecarse hasta las cejas dejó de pagar y, por lo
tanto, la abuela que compró su deuda-paquete financiero, (llamada
Super Bonus Golden Guay), dejó de cobrar.
¿Quiero eso decir que el
capitalismo está en crisis?
No. Rotundamente no. Esto era lo que se pretendía desde el
principio. Se sabe que la crisis fue provocada, se ha investigado, aunque,
claro, los responsables siguen aún más millonarios que antes y se fueron de
rositas con un “lo sentimos”.
¿Y por qué se buscaba una crisis?
La crisis se llevó el dinero y los ahorros de miles de millones de personas en
el mundo y se la quedaron unos pocos emporios financieros, pero al mismo
tiempo, algunos bancos y cajas que ofrecían estos productos basura (las
hipotecas subprime), vieron cómo también se iban a pique. ¿Qué hacer?
La cosa está clara. Vivimos es un
sistema capitalista, si los bancos se hunden, se hunde la sociedad, son las
reglas del juego, por lo tanto cogieron todavía más dinero del estado y se lo
dieron a ellos. Primero nos robaron las entidades financieras, y luego el
Gobierno nos volvió a robar para que no se hundieran los bancos.
Y aquí está el quid de la cuestión,
esta es la clave, hemos llegado a la meta. Una vez que las arcas del estado han
sido socavadas, ¿cómo pagar la educación?, ¿cómo pagar la sanidad?, ¿cómo pagar
los servicios sociales? Respuesta: No se puede. Esto no es una distopía de
ciencia ficción, cada día vemos cómo nos recortan más y más derechos. A partir
de ahora, el que quiera un médico, el que quiera escolarizar a sus hijos, el
que quiera una pensión por jubilación, el que quiera una prestación por
desempleo, tendrá que contratarla, tendrá que pagarla de su propio bolsillo. Lo
han conseguido.
Esto es lo que ha ocurrido, pero
el paleto no lo sabe. El paleto piensa: “¿Quién estaba en el Gobierno, el PSOE?
Pues voto al PP”, o, “¿Quién estaba en el Gobierno, Sarkozy? Pues voto a Hollande.
Y no importa. No importa porque
Zapatero es lo mismo que Rajoy, y Sarkozy es lo mismo que Hollande. Te crees
que vas a votar y que elijes, pero no es cierto, porque esté quien esté
seguimos en el mismo sistema económico, y es un sistema tan dependiente,
vertiginoso y enfermizo que no podemos bajarnos de él, y es tan dependiente del
dinero, del petróleo y del consumo, que requiere de un consumo brutal y de la
esquilma de otros países. Zapatero hizo lo que le mandó el Banco Central
Europeo, y ahora Rajoy hace lo mismo.
El capitalismo, señoras y
señores, ha ganado la partida. Y todos estos grupos financieros que poseen
aseguradoras, bancos e imperios industriales han ganado. A cambio, trabajaremos más para
ellos, cobraremos menos y les contrataremos nuestros seguros. Ellos, a cambio,
educarán a nuestros hijos si les pagamos y les dirán que viven en un sistema
libre. ¿Y sabéis que? Muchos se lo creerán.
Pero yo creo que se puede luchar.
Yo lo hago escribiendo desde este rincón para quien me quiera leer, lo hago
porque esta pelea me va y porque creo que es una causa justa, y lo hago también
para que, cuando pasen los años, y mis hijos o tus hijos me pregunten que hice
en este momento crucial de nuestra historia, no tenga que decirles que apoyé a
los bancos, a los políticos o a sicarios mamporreros, sino que apoyé al pueblo,
y que yo también estuve indignado.
Quique Castro.