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sábado, 2 de noviembre de 2013

Jo vull ser lliure

Te encuentras con amigos que cuelgan su estelada con la hermosa frase "jo vull ser lliure", que quiere decir "quiero ser libre". Y es una frase bonita, de verdad. Ellos, mi amigos catalanes (no es ironía, son mis amigos) pueden rezar al dios que prefieran, votar a sus políticos corruptos favoritos, casarse entre ellos o ellas, pero ya ves, no se consideran libres... es lo que tiene pagar impuestos. Que no mola.

Aunque pague lo mismo el Oriol de Cataluña que la María de Navarra que el Antón de Galicia, porque en España no pagas más o menos por ser ser catalán o gallego, sino por ser más rico o más pobre.
Pero que va, no mola pagar mucho y recibir poco, porque, ¿sabes qué?, que en Europa, Cataluña sería una potencia, una de las economías mas ricas, Cataluña sería lo más...
Bueno, aquí viene la mala noticia, y es que, en Europa, Cataluña pagaría lo mismo, sólo que en vez de pagar lo de Andalucía, Extremadura o Galicia, pagaría lo de Rumanía o Bulgaria.
Ah no, que tampoco mola eso. Ya...

Sé que a mis amigos catalanes les gustan mucho las banderas, lo sé porque las cuelgan por todas partes. Es lo que tiene ser un patriota, es lo que tiene querer ser libre, como vosotros, que se acaban colgando banderas.

Yo soy más de personas, me da igual un negro que un blanco que un celta con su gaita o que un madrileño con su... no sé, con sus callos a la madrileña, me da lo mismo la rojigüalda que la doble malta, todos somos más o menos igual de tontos y todos nos creemos más listos. Yo prefiero pelear para que los ricos no se lleven crudo lo que trabajan los pobres, para que los grandes lobbies no impongan leyes para no pagar e irse de rositas.

Espero que un día seáis libres, de verdad, como queréis, "jo vull ser lliure", oye, aunque olvidéis que llevamos 600 años juntos...  Pero que no sea porque os inventan causas, o porque olvidáis la solidaridad, que no sea porque en crisis todos queremos salvar nuestro pellejo, o porque el último político con ganas de recortar derechos y de pasar a la historia os ha llevado al huerto.

Jo vull ser lliure... també, y si os sentís oprimidos, que no sea por España, oye, que no sea por Picasso el malagueño, por Buñuel el de Aragón, Valle-Inclán el gallego o Garcia Lorca, el de Granada, que no pasa nada, que si queréis no tenemos una cultura en común, y a lo mejor ni siquiera echáis la siesta, ni jugáis al futbolín (un invento gallego, por cierto).

Y eso, que seáis muy libres, que no os agobie la hipoteca, ni el trabajo, ni el coche, ni el hijo, ni el perro, ni todas esas cosas que, lo siento, seguirán estando cuando no esté España. Y ya, por fin, seáis libres.

Quique Castro.

viernes, 18 de mayo de 2012

El voto del paleto



El voto del paleto es el voto del que cree que la crisis es culpa del partido que gobernaba en su país y, por lo tanto, en cuanto llegan las elecciones vota a la oposición absolutamente convencido de que así se arreglará todo,  no importa de qué signo sean unos u otros. Ha ocurrido en Grecia, en Italia, en España y acaba de ocurrir en Francia. Hay que decirlo claramente, todos estos gobiernos son responsables de la crisis por permitirla, pero no son los que la han causado.

Los causantes de la crisis son los mercados, de los cuales formamos parte los ciudadanos, pero los ciudadanos no tenemos capacidad de decisión, sólo somos la mano de obra generadora de recursos económicos de los que estos mercados se alimentan. Somos los títeres de un juego cuyas reglas desconocemos y que se juega en la bolsa y en los bancos. Los ciudadanos de a pie transitan por la senda económica que dicta la realidad, una realidad impuesta mediante una ingeniería financiera que desconocen. Los ciudadanos no tenían porque saber que se avecinaba una crisis, por eso, quienes la justifican diciendo que vivíamos por encima de nuestras posibilidades incurren en un gran error.

Bearn Sterns, Goldman Sachs, Lehman Brothers… se hicieron millonarios vendiendo valores que ellos mismos consideraban basura. ¿Cómo lo hicieron? Entre otras cosas gracias a que tres de sus miembros fueron secretarios de estado del tesoro en EE.UU., y con todo su poder presionaron al gobierno de los EE.UU. para que cambiara las leyes que regularizaban su economía y así permitirles jugar con un mayor riesgo financiero.

Una vez lo consiguieron permitieron y animaron a la gente a que hipotecara y rehipotecara sus viviendas una y otra vez, y estas deudas fueron agrupadas en paquetes que se vendieron a los bancos europeos. Es decir, que tu banco te vendió a ti, o a tu abuela, activos tóxicos que no valían nada. Estas agencias de inversión sabían que colocaban mercancía podrida, pero la vendieron igualmente porque la calificaban como de la mayor calidad, y así ganaron billones de dólares. ¿Pero qué pasó? Pues que el americano al que animaron a hipotecarse hasta las cejas dejó de pagar y, por lo tanto,  la abuela  que compró su deuda-paquete financiero, (llamada Super Bonus Golden Guay), dejó de cobrar.

¿Quiero eso decir que el capitalismo está en crisis?
No. Rotundamente no.  Esto era lo que se pretendía desde el principio. Se sabe que la crisis fue provocada, se ha investigado, aunque, claro, los responsables siguen aún más millonarios que antes y se fueron de rositas con un “lo sentimos”.

¿Y por qué se buscaba una crisis? La crisis se llevó el dinero y los ahorros de miles de millones de personas en el mundo y se la quedaron unos pocos emporios financieros, pero al mismo tiempo, algunos bancos y cajas que ofrecían estos productos basura (las hipotecas subprime), vieron cómo también se iban a pique. ¿Qué hacer?

La cosa está clara. Vivimos es un sistema capitalista, si los bancos se hunden, se hunde la sociedad, son las reglas del juego, por lo tanto cogieron todavía más dinero del estado y se lo dieron a ellos. Primero nos robaron las entidades financieras, y luego el Gobierno nos volvió a robar para que no se hundieran los bancos.

Y aquí está el quid de la cuestión, esta es la clave, hemos llegado a la meta. Una vez que las arcas del estado han sido socavadas, ¿cómo pagar la educación?, ¿cómo pagar la sanidad?, ¿cómo pagar los servicios sociales? Respuesta: No se puede. Esto no es una distopía de ciencia ficción, cada día vemos cómo nos recortan más y más derechos. A partir de ahora, el que quiera un médico, el que quiera escolarizar a sus hijos, el que quiera una pensión por jubilación, el que quiera una prestación por desempleo, tendrá que contratarla, tendrá que pagarla de su propio bolsillo. Lo han conseguido.

Esto es lo que ha ocurrido, pero el paleto no lo sabe. El paleto piensa: “¿Quién estaba en el Gobierno, el PSOE? Pues voto al PP”, o, “¿Quién estaba en el Gobierno, Sarkozy? Pues voto a Hollande.
Y no importa. No importa porque Zapatero es lo mismo que Rajoy, y Sarkozy es lo mismo que Hollande. Te crees que vas a votar y que elijes, pero no es cierto, porque esté quien esté seguimos en el mismo sistema económico, y es un sistema tan dependiente, vertiginoso y enfermizo que no podemos bajarnos de él, y es tan dependiente del dinero, del petróleo y del consumo, que requiere de un consumo brutal y de la esquilma de otros países. Zapatero hizo lo que le mandó el Banco Central Europeo, y ahora Rajoy hace lo mismo.

El capitalismo, señoras y señores, ha ganado la partida. Y todos estos grupos financieros que poseen aseguradoras, bancos e imperios industriales han ganado. A cambio, trabajaremos más para ellos, cobraremos menos y les contrataremos nuestros seguros. Ellos, a cambio, educarán a nuestros hijos si les pagamos y les dirán que viven en un sistema libre. ¿Y sabéis que? Muchos se lo creerán.

Pero yo creo que se puede luchar. Yo lo hago escribiendo desde este rincón para quien me quiera leer, lo hago porque esta pelea me va y porque creo que es una causa justa, y lo hago también para que, cuando pasen los años, y mis hijos o tus hijos me pregunten que hice en este momento crucial de nuestra historia, no tenga que decirles que apoyé a los bancos, a los políticos o a sicarios mamporreros, sino que apoyé al pueblo, y que yo también estuve indignado.

Quique Castro.

domingo, 15 de abril de 2012

El "dopaje" de los colosos, por Miguel Castro



Los ingresos procedentes de los derechos televisivos son uno de los aspectos que más controversias suscita en el fútbol español. Ocho equipos —Athletic, Real Sociedad, Sevilla, Betis, Villareal, Malaga y Zaragoza— están abiertamente en contra de un modelo rígido que acentúa las diferencias, ya de por si siderales, entre los dos grandes y el resto de los “mortales”.
Mientras en las grandes ligas europeas la cantidad a ingresar por este concepto está compuesta por un fijo igual para todos los conjuntos y dos variables que oscilan en función de los resultados deportivos y las audiencias televisivas, en España los dos “grandes” tienen blindados, pase lo que pase, el 41% de los réditos televisivos, dejando el otro 59% para los 18 clubes restantes.
Este desequilibrio financiero se ve reflejado en la clasificación; la diferencia entre el segundo y el tercer clasificado es de 29 puntos, y la diferencia entre el tercero y el antepenúltimo (primero de los equipos que descendería) es de 21. Con estos datos encima de la mesa sobra decir que la emoción y las sorpresas se ven menguadas de manera notable, y por consiguiente la calidad del producto que ofrece la liga BBVA.
Estableciendo una comparación entre la liga BBVA y las grandes ligas europeas, queda más patente la enorme desigualdad que se vive en la competición doméstica española, en que la diferencia entre los equipos más poderosos —Real Madrid y FC Barcelona— que ingresan 140 millones de euros cada uno y el equipo que menos ingresa —Racing de Santander— con 13, es de la friolera de 127 millones.
En una situación mucho más equitativa se encuentran el resto de ligas del concierto europeo. La diferencia entre el más “rico” y el más “pobre” en Francia es de 36 millones, en Inglaterra de 24 y en Alemania de tan solo 15. Extrapolemos estás diferencias al “olimpo” de los grandes clubes europeos: Madrid y Barcelona cobran 72 millones más que el Mánchester United, 90 millones más que el Olimpique de Marsella y 112 millones más que el Bayern de Munich. En consecuencia, podemos decir que los dos colosos españoles disputan la UEFA Champions League con un claro “dopaje” financiero.
Todos estos datos dejan año tras año con la soga al cuello a la clase media y baja de la liga española, sin que su buen hacer deportivo pueda modificar en gran medida el statu quo de sus economías. La descapitalización, vendiendo a sus mejores jugadores, se antoja la única medida viable para cuadrar sus cuentas y subsistir. Mientras tanto, equipos como el Rayo Vallecano y Levante tendrán que seguir haciendo “milagros” en el mercado de fichajes sin que lo conseguido esta temporada tenga ninguna repercusión en el reparto del “pastel” televisivo futuro.
Miguel Castro.