martes, 17 de abril de 2012

La crisi i el Govern, principals aliats de les malalties mentals; por Monika F. Lara


Cada vegada més pacients acudeixen a les consultes dels seus metges amb els següents símptomes: insomni, falta de gana, sentiment de tristor o amb certs dolors inexplicables al seu cos; tots el components clau per patir un quadre d'ansietat i, en molts casos, el motiu principal el trobem en els temps de crisi que estem vivint, derivats de l'estrès agut que es pateix en moltes empreses que s’aprofiten d’aquest moment, de la inseguretat personal que produeix la pèrdua de la feina o de la dificultat per poder pagar la hipoteca, el menjar, la vestimenta...
Si a més afegim que ara amb la abusiva Reforma Laboral et poden fer fora de la feina amb faltes d'assistència al treball que, encara que siguin justificades, "arribin al 20% de les jornades hàbils en dos mesos consecutius o el 25% en quatre mesos discontinus dins un període de dotze mesos” o sigui que amb nou dies seria suficient, encara el problema es complica més, perquè a més de començar a patir una malaltia mental derivada de la situació de crisi, et poden despatxar de la feina per acomiadament procedent i tot això genera encara més estrès i més possibilitats de derivar en la pròpia malaltia.
Però encara hi trobem una situació que per mi, filla d’una PERSONA amb una malaltia mental greu, sobrepassa la lògica humana i social; i es que les conseqüències de la crisi econòmica afectaran de forma molt significativa, per no dir que serà com un extermini laboral, a les persones que ja pateixen patologies mentals severes. Si ja en èpoques de bonança aquestes persones es trobaven en dificultats per trobar una feina mig decent i havien de demostrar que eren persones vàlides capaces de treballar com qualsevol altre; en alguns casos amb ajut, sí, però havent de demostrar cada dia que es mereixen la “merda” de feina que els hi ofereixen, ara molt em temo que quedaran totalment excloses del mercat laboral. A més, si comptem les severes retallades que patiran els serveis socials i de salut mental, podem dir que a més de viure amb la malaltia que pateixen, que no és gens fàcil, hauran de conviure amb una aniquilació laboral brutal i la seva corresponent exclusió social.
Està clar que la Reforma laboral atempta contra els drets dels treballadors, contra tots, els que han votat al partit que governa amb majoria absoluta i els qui no. Qui no té una persona amb alguna patologia de caràcter mental a la seva família o que està passant una situació d’ansietat important a la seva feina? (El que digui que no, que no pateixi, perquè aquest Govern garanteix que aviat li tindrà) En què dimonis estaven pensant aquesta gent el dia que van anar a votar?
Si ja vivíem pressionats degut a la crisi i a la possible pèrdua del lloc de treball, el Govern ha posat en mà dels empresaris el poder absolut per poder castigar als seus empleats i el més greu, als seus empleats

Mónika F. Lara.

domingo, 15 de abril de 2012

El "dopaje" de los colosos, por Miguel Castro



Los ingresos procedentes de los derechos televisivos son uno de los aspectos que más controversias suscita en el fútbol español. Ocho equipos —Athletic, Real Sociedad, Sevilla, Betis, Villareal, Malaga y Zaragoza— están abiertamente en contra de un modelo rígido que acentúa las diferencias, ya de por si siderales, entre los dos grandes y el resto de los “mortales”.
Mientras en las grandes ligas europeas la cantidad a ingresar por este concepto está compuesta por un fijo igual para todos los conjuntos y dos variables que oscilan en función de los resultados deportivos y las audiencias televisivas, en España los dos “grandes” tienen blindados, pase lo que pase, el 41% de los réditos televisivos, dejando el otro 59% para los 18 clubes restantes.
Este desequilibrio financiero se ve reflejado en la clasificación; la diferencia entre el segundo y el tercer clasificado es de 29 puntos, y la diferencia entre el tercero y el antepenúltimo (primero de los equipos que descendería) es de 21. Con estos datos encima de la mesa sobra decir que la emoción y las sorpresas se ven menguadas de manera notable, y por consiguiente la calidad del producto que ofrece la liga BBVA.
Estableciendo una comparación entre la liga BBVA y las grandes ligas europeas, queda más patente la enorme desigualdad que se vive en la competición doméstica española, en que la diferencia entre los equipos más poderosos —Real Madrid y FC Barcelona— que ingresan 140 millones de euros cada uno y el equipo que menos ingresa —Racing de Santander— con 13, es de la friolera de 127 millones.
En una situación mucho más equitativa se encuentran el resto de ligas del concierto europeo. La diferencia entre el más “rico” y el más “pobre” en Francia es de 36 millones, en Inglaterra de 24 y en Alemania de tan solo 15. Extrapolemos estás diferencias al “olimpo” de los grandes clubes europeos: Madrid y Barcelona cobran 72 millones más que el Mánchester United, 90 millones más que el Olimpique de Marsella y 112 millones más que el Bayern de Munich. En consecuencia, podemos decir que los dos colosos españoles disputan la UEFA Champions League con un claro “dopaje” financiero.
Todos estos datos dejan año tras año con la soga al cuello a la clase media y baja de la liga española, sin que su buen hacer deportivo pueda modificar en gran medida el statu quo de sus economías. La descapitalización, vendiendo a sus mejores jugadores, se antoja la única medida viable para cuadrar sus cuentas y subsistir. Mientras tanto, equipos como el Rayo Vallecano y Levante tendrán que seguir haciendo “milagros” en el mercado de fichajes sin que lo conseguido esta temporada tenga ninguna repercusión en el reparto del “pastel” televisivo futuro.
Miguel Castro.

domingo, 19 de febrero de 2012

"Breve encuentro" (1945) de David Lean

Al mencionar a David Lean, los aficionados al cine lo asociarán inmediatamente a superproducciones como “El puente sobre el río Kwai” (1957), “Lawrence de Arabia” (1962) o “Doctor Zhivago” (1965). Menos lo recordaran como el director de la versión de “Oliver Twist” de 1948, basada en la novela de Charles Dickens, de quien precisamente se cumplen doscientos años de su nacimiento, y, ya que estamos, por qué no mencionar la magnífica pero injustamente olvidada “La hija de Ryan” (1970). Con las tres superproducciones mencionadas al principio alcanzó sus más altas cotas de popularidad, pero a mí me gustaría hablar ahora de una sus mayores obras maestras, una joya indiscutible: “Breve encuentro”.
“Breve encuentro” (1945) es una de las cuatro películas que Lean hizo basadas en obras de teatro de Noel Coward y...
Pero todo este rollo podéis encontrarlo en Internet a poco que busquéis. También encontraréis un montón de reseñas, todas buenas, y ¿por qué? Porque es sencillamente magnífica, una verdadera joya, paradigma de las películas románticas cuya influencia podemos rastrear en muchas otras, como “Enamorarse”, con Robert de Niro y Meryl Streep (tirando a remake encubierto) o “Los puentes de Madisson”.
En esta película se narra el amor imposible entre Laura (Celia Johnson) y un médico encarnado por Trevor Howard, ambos felizmente casados hasta que se encuentran casualmente en una estación de tren y él la ayuda con una minúscula mota de carbón que se le ha metido en el ojo. Los dos actores están increíbles en sus respectivos papeles, sobre todo Celia Johnson, que se debate toda la película entre la amargura y la culpabilidad del remordimiento y la ilusión de sentirse realmente enamorada.
Porque si algo nos deja claro la película en todo momento es que se trata de un amor de esos que aparecen como un caballo en una cacharrería para recordarnos que la pasión es algo más que la costumbre o el miedo al abandono. Tal vez la historia hoy en día resulte un tanto incomprensible; en la vida real, los protagonistas optarían por la separación de bienes e hijos, o acabarían por aburrirse al cuarto polvo cornamental, pero aquí nos las vemos con dos caracteres nobles que deciden sacrificarse para no hacer daño a las personas que quieren, todo envuelto en una textura de peli antigua con trenes que van y vienen (y que a veces se pierden para siempre), andenes con humo y pasajeros con sombrero que esperan a que el tren de sus vidas pase tal vez por última vez.
Impera tanto en el cine como en las series la narrativa veloz, se pierde o se gana al espectador en el prólogo, por eso los primeros diez minutos han de ser impactantes. En “Breve encuentro”, los primeros minutos corresponden a una pareja que se mira en silencio en la cafetería de un bar. Somos intrusos que asaltan la privacidad de una pareja anodina, una pareja como cualquier otra. Podría ser que acabarán de discutir, o que estén aburridos, o cansados después de haber pasado todo el día de compras, ¿y a quién puede importarle? Para colmo a continuación no explota una bomba, ni ella es una espía alemana que saca una lüger del liguero y dispara a la egregia frente de Trevor Howard, lo que ocurre es que una charlatana cotilla amiga de ella entra en escena y empieza a cacarear sin ton ni son acerca de cosas que al espectador no le interesan lo más mínimo, y, por lo que vemos, a la pareja tampoco, (a estas alturas de la peli puedo imaginar a teóricos del guión como Robert McKee, o ya no digamos el inefable Blake Snyder, preguntando donde está la conspiración que amenaza la paz mundial, en fin). Luego él se despide y desaparece, y Celia Johnson llega a su casa, donde le esperan dos hijos estupendos y un marido atento y cariñoso que hace el crucigrama mientras ella, con la labor sobre las rodillas, ensaya un silencioso discurso de culpa como si se condenara ante él. De este modo, el flash back nos irá revelando esta minúscula historia cuyo sentido aprehendemos a medida que avanza el metraje.
Así volveremos de nuevo al día presente, pero ya sabremos que la pareja que esperaba en silencio no era un matrimonio enfadado, aburrido o cansado, sino dos enamorados renunciando el uno al otro para no hacer daño a los que les rodean, y sabremos también que aquellos eran los últimos minutos que tenían para verse en silencio antes de que Trevor Howard tomara el tren, y entendemos entonces que la maldita cotorra aparece de repente sólo para interrumpir este sacrosanto momento de la despedida y así, cruelmente, arrebatarles el único consuelo al que esta pareja parecía tener derecho, que era el de pasar a solas sus últimos momentos juntos. Creo que ha habido pocos malos de cine a los que haya odiado tanto como a esta maldita cotorra.
Imposible, además, no mencionar la banda sonora, basada en el concierto para piano núm. 2 de Rachmaninov, una célebre melodía que, mucho más tarde, versionaría en clave pop Eric Carmen con el tema “All by myself”, sobre el que volvería Celine Dion con un éxito arrollador.
La valentía de David Lean, o su creatividad, consiste en proponer un papel femenino en el que la mujer no es solamente la bella carcasa que vehicula las acciones de un protagonista masculino, ni madre incolume, ni puta perversa y fatal. Se trata de un personaje coherente con la realidad social de una época en que la mujer comenzaba a reclamar cotas de independencia antes jamás imaginadas, sobre todo a raíz de su participación activa en la Segunda Guerra Mundial, y que tal vez, a muchos hombres, les hizo preguntarse, como al marido de Celia Johnson al final de la película, qué tipo de sueños tenían sus mujeres.

Quique Castro

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El poder y la censura en las 2.0


Creo que se tiende a sobreestimar la importancia de los últimos avances tecnológicos vinculados a los medios, como la 2.0. No pretendo hablar desde la razón, ni mucho menos, porque sólo es un "proyecto vago de noción de principio de idea" que tengo, y escucharé con atención cualquier postura en sentido opuesto, pero creo que no existe ninguna revolución mediática, que las 2.0 son un timo y que la capacidad que se nos brida para formar parte del entramado comunicativo no sirve absolutamente para nada. De hecho, creo que en cuestiones informativas habría que prestarle mucha más atención a Joseph Pullitzer que a Steve Jobs. Bueno, tal vez sí sirve para algo, para crear un "gallinero común" donde las voces autorizadas se hundan en un mar de mediocridad.

Nunca el poder lo tuvo tan fácil para ahogar las opiniones divergentes. Ah, ¿es que acaso esperábamos que el control de las comunicaciones se hiciera practicando la censura?, ¿la libertad de expresión se limita a poder hablar libremente desde nuestro blog?. No, las cosas ya no son tan obvias. Hoy en día las noticias no se censuran, se "desconectan" sacando cinco mil noticias más por minuto. ¿Que ha habido revoluciones en los países árabes?, ¿Y qué?, siempre ha habido revoluciones, y no nos preocupemos, porque al final los poderosos seguirán en su sitio, controlando el capital, y con él los medios de comunicación. Y el resto, con o sin Internet, seguiremos igual de perdidos. Como decía Burt Lancaster en "El Gatopardo", "hay que cambiar todo para que nada cambie". Y, como decía José luis Sampedro, "no hay libertad de expresión sin libertad de pensamiento".

Tengo una teoría más, y es que Internet no nos hará más libres, eso sólo lo conseguirá la cultura, y me refiero a la cultura en el viejo y duro termino de adquisición de saber. Creo que el secreto está en los libros, como siempre. Es decir, que vamos "dados.

Quique Castro.

viernes, 14 de octubre de 2011

Truman Capote Vs. Hunter S. Thompson

Tengo que reconocer que la creatividad publicitaria -spots, anuncios, carteles, cuñas, etc- me conmueve tanto como ver en diferido los octavos de final de la copa del mundo de curling (sabiendo quién ha ganado). Me interesa mucho más la creatividad periodística.

¿Y qué es eso?, ¿acaso el periodismo no es sino la narración de un acontecimiento de mayor o menor importancia? Sí, pero en algunas ocasiones el periodismo ha trascendido la simple narración del hecho noticioso para elevarse por encima de sí mismo. Valgan como ejemplo dos figuras radicales, transformadoras y relacionadas. Truman Capote y Hunter S. Thompson.

Capote (1924-1984), además de genial narrador, fue el creador del “Nuevo Periodismo”, que no es sino la novelización de la noticia. Como ejemplo paradigmático, por supuesto, su “A sangre fría", de la que poco de nuevo se puede decir.

La otra figura sería el divertidísimo y brutal Hunter S. Thompson (1937-2005), creador alucinado del “Periodismo Gonzo”, un subgénero creado a raíz del “Nuevo Periodismo”, que consiste no sólo en la novelización de la noticia, sino en que además convierte al periodista en protagonista, catalizador y, en ocasiones, padecedor de esta. Baste poner por ejemplo la paliza que le dieron “Los ángeles del Infierno” cuando se enteraron de que HST ganaba dinero escribiendo sobre la banda, lo cual les importaba menos que el hecho de que no quisiera compartirlo con ellos. Uno de sus libros más conocidos tal vez sea "Miedo y asco en las Vegas", del cual se hizo una versión cinemátográfica con Johny Depp en el papel de HST, aunque el trabajo que realmente le encumbró fueron los artículos que escribió para "Playboy". A cualquiera que sienta pasión por el periodismo, o simplemente que desee pasar un gran rato, le recomendaría la lectura de "El diario del ron".

Estas dos formas del periodismo que hoy pueden parecernos superadas, supusieron un cambio radical en una época igual de convulsa que esta, los años 60 y 70 en Estados Unidos (beatnik, LSD, Vietnam) y son un ejemplo de la creatividad y la capacidad para salirse de los caminos trillados y crear nuevas maneras de entender esta profesión.

Quique Castro.

martes, 9 de agosto de 2011

"La democracia ha muerto", un artículo de PAUL KINGSNORTH

Benjamin Franklin es un icono americano, uno de los "Padres Fundadores" de los Estados Unidos. Era un hombre de muchos talentos: inventor, diplomático, viajero, magnate de los medios, estadista. También fue uno de creadores de la Constitución de los Estados Unidos en 1787, algo que, en aquel momento, fue considerado como un radical salto adelante en el concepto de "democracia" como sistema de gobierno. Todos los políticos estadounidenses y la mayoría de los estadounidenses en general, todavía le dirán que es la base de la mejor democracia del mundo.

Así, puede resultar sorprendente enterarse de que Franklin tenía una visión más realista del documento que ayudó a crear. Era una mera creación temporal, pensaba, que probablemente serviría por un tiempo a la nueva nación, pero desde luego no para siempre. Sus últimas palabras antes de que la Constitución fuera firmada en 1787 nunca son citadas por los políticos estadounidenses de hoy, y por buenas razones.
"Estoy de acuerdo con esta Constitución", dijo, "con todos sus defectos, si son tales; creo que un “Gobierno General” es necesario para nosotros... [...] creo que probablemente esté bien administrada en el transcurso de unos años, pero puede terminar en despotismo, igual que otras formas de gobierno ideadas antes. A veces, las personas se vuelven tan corruptas que necesitan un Gobierno Despótico, incapaces de asumir cualquier otro. "
Hoy día incluso los críticos más feroces con la presidencia de Bush tendrían problemas para sostener que los EE.UU. son (por ahora) un despotismo. Pero puede que hiciéramos bien, sin embargo, en tomar en serio la advertencia de Franklin, ya que, por otro lado, también es difícil afirmar que los EE.UU. sean una democracia real. De hecho, sería difícil pedirle eso a cualquier sistema de gobierno en cualquier parte del mundo.
La "Democracia" es la última gran Vaca Sagrada. Incluso en las dictaduras (República Popular Democrática de Corea del Norte) su nombre es tomado en vano. De Washington a Moscú, de Davos a Porto Alegre, la democracia es el único sistema que es promovido. La razón es obvia: la democracia puede no ser perfecta, pero es, en las muy citadas palabras de Winston Churchill, "la peor forma de gobierno, exceptuando todas las demás”. Puede que no sea una panacea, pero al menos deja que sea el pueblo el que decida.
Sólo que cada vez lo hace menos. El mundo se encuentra en una situación extraña. Hay más "democracias" en la tierra de las que ha habido nunca; las personas pueden elegir o rechazar a sus gobiernos mucho más que en cualquier otro momento de la historia. Y, sin embargo, nunca hubo tampoco tantas personas desilusionadas. En la mayoría de las democracias occidentales el número de personas que acuden a votar está en el punto más bajo de todos los tiempos, y cayendo. En las nuevas democracias, las cosas rara vez son mucho mejores.
A finales de 2002 el Foro Económico Mundial publicó los resultados de una de las mayores encuestas de opinión a nivel mundial que se hayan realizado. Esta encuesta tomó en cuenta la opinión de 36.000 personas de 47 países, que el propio Foro dijo que podrían ser extrapoladas. Dos tercios de los encuestados -la mayoría de los cuales vivían en estas democracias- no creían que su país estuviera "gobernado por la voluntad del pueblo". La democracia, en otras palabras, puede que se esté estar propagando más rápido y más lejos que nunca, pero la gente no parece creérselo.
Hay una razón para ello. Es una razón muy sencilla, pero no reparamos en ella tan a menudo como debiéramos. El mercado libre global y los sistemas democráticos no son, como se nos dice por todos lados, complementarios: son antagónicos. Puedes tener uno, pero, al parecer, no puedes tener al otro. La propagación del libre mercado no favorece la propagación de una política libre. Todo lo contrario: el libre mercado se merienda a la democracia.
Las razones de esto han sido bien estudiadas. Por decirlo de un modo crudo, cuanto más globalizada es la economía, menos control tienen los gobiernos locales sobre sus propias economías. La liberalización de las leyes bancarias y de inversión ha supuesto que accionistas lejanos y corredores de bolsa puedan destruir economías enteras en horas si perciben una amenaza a su "estabilidad" -una amenaza, en otras palabras, a la capacidad de hacer dinero rápido dentro de los límites de una nación-. Al mismo tiempo, la liberalización del comercio a través del GATT (Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles) y la OMC (Organización Mundial del Comercio), junto con las recetas neoliberales del Banco Mundial y del FMI (Fondo Monetario Internacional) han acorralado a los países pobres, han reforzado y ampliado las corporaciones transnacionales y han debilitado los gobiernos hasta el punto de que las políticas económicas nacionales ya no pueden ser decididas por los funcionarios electos y deben favorecer los intereses de los grandes conglomerados corporativos.
Los resultados de este proceso no son difíciles de detectar. Sólo hay que sentarse en un autobús o visitar un bar de alguna de las muchas naciones del mundo para escuchar las mismas quejas hacia los políticos. Que si no escuchan. Que si no nos entienden. Que nada cambia jamás. Que si votar no sirve para nada. Siempre es lo mismo. Algunas de estas quejas probablemente hayan sido dirigidas a la elite política desde los albores del tiempo, pero hoy vuelven a estar de relieve. La veracidad de cómo el poder del mercado se ha comido al poder del pueblo se demuestra en cómo los políticos y la política misma han cambiado. En casi todas las democracias de la Tierra, “derecha” e “izquierda” se han convertido en términos casi sin sentido. Quienquiera que votes, tendrá que mantener felices a los mercados o ver su economía aplastada. Sea lo que sea que votes, recibirás neoliberalismo.
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El periodista estadounidense Thomas Friedman lo ha bautizado como la famosa "camisa dorada de fuerza ", un proceso por el cual la economía mundial "restringe las opciones de política y economía a parámetros relativamente estrechos... Una vez que tu país se pone la “camisa dorada de fuerza”, tus opciones políticas se verán reducidas a Pepsi o Coca-Cola, ligeros matices de sabor, ligeros matices de la política ".
Mucha gente se pregunta por la optimista visión de Friedman acerca de cuan "dorada" es la camisa de fuerza del mercado mundial. Pero el efecto de la Pepsi versus Coca-Cola es fácil de ver. Volviendo un momento a los EE.UU., acerca de las similitudes de los dos principales partidos hay mucho comentado al respecto. No hay, en las próximas elecciones presidenciales, la diferencia suficiente entre las candidaturas de Kerry y Bush para que valga la pena votar. Nadie imagina que la presidencia de Kerry sea una simple continuación de la de Bush, pero en el panorama económico no habrá ningún cambio.
Es en el Mundo Mayoritario donde puede verse el impacto que tendría la lenta muerte de la democracia. Tomemos, por ejemplo, el caso de Brasil. El Partido de los Trabajadores (PT) llegó al gobierno en 2002 liderado por el primer presidente surgido de la clase obrera de Brasil, "Lula" Silva, en una ola de resentimiento contra las políticas neoliberales de los gobiernos anteriores. Al cabo de un año, Lula se había inclinado ante el neoliberalismo. La aceptación de un préstamo del FMI y sus condiciones tuvieron como consecuencia la reducción de las prestaciones de los empleados estatales y las consiguientes críticas dentro del mismo PT. Las ciudades de Brasil se están llenando de carísimas multinacionales extranjeras, mientras que sus chabolas siguen en pie y la brecha entre ricos y pobres continúa ensanchándose.
Unos pocos sugieren que el Gobierno de Lula no ha hecho ninguna mejora en el país, y menos aún sugieren que Lula y su partido no tengan las mejores intenciones. Pero la buena fe no es la cuestión. María Victoria Benevides, académica de la Universidad de São Paulo que ayudó a la elaboración del programa de gobierno del PT, lo resumió cuando le explicó a un periodista por qué el gobierno del PT parecía paralizado. "La misión con la que se han encontrado ha sido mucho más difícil de lo que esperaban", dijo. Sus buenas intenciones fueron expuestas al tsunami de los mercados, y muchas no sobrevivieron al diluvio.
Una situación similar ha tenido lugar en Sudáfrica, como descubrí por mí mismo cuando visité el país en 2001. El ANC -otro gran gobierno de liberación recibido con alegría por el pueblo- también ha dejado a su país enormemente dividido por la máquina neoliberal. Dos años después de su llegada al poder en 1994, adoptó un programa económico parcialmente elaborado por el Banco Mundial. Esto se tradujo en un aumento del desempleo, una creciente brecha entre ricos y pobres y, lo que más controversia suscitó, una serie de cortes masivos de electricidad y agua en algunas de las comunidades más pobres del país, como consecuencia de la privatización de los servicios públicos que, sencillamente, la población no podía permitirse el lujo de pagar.
¿Por qué hizo esto el ANC? Una vez más, sus manos fueron, en gran medida, atadas. Michael Sachs, cabeza de partido en política e investigación, me admitió en una sincera entrevista en su oficina hace dos años que "el enfoque que tomamos”, me dijo, “fue decidir cómo nos relacionaríamos con la globalización. Podíamos hacerlo de un modo poco realista, dictado por lo que probablemente son los buenos principios, pero que no reconocen la realidad de un mundo unipolar con la fuerza del capital financiero que existe por ahí... y había que tomar eso en consideración".
Así, el problema es grande y parecido en todo el mundo: el mercado está socavando la democracia. Lo sabemos, y sabemos, también, el resultado: el final de una verdadera opción política. Y, sin embargo, pocas personas parecen haber llegado a la conclusión obvia: O se va la democracia, o se van los mercados. Los dos, al menos en la actualidad, no pueden coexistir.
Entonces, ¿qué se puede hacer? Hay un montón de sugerencias por ahí, pero ninguna de ellas resulta convincente. Probablemente tampoco deberíamos esperar que lo fueran; después de todo, resulta un problema de fundamento y estructura. No es irresoluble, pero se requiere visión. Si no podemos hacer retroceder el avance del mercado global –y esto se antoja cada vez más improbable-, entonces tendremos que hacer algo más: vamos a tener que reinventar la democracia, llevarla a su próxima fase.
Tendremos que seguir adelante, en otras palabras, a partir de la suposición de que "democracia" significa votar por uno de los dos grupos neoliberales cada cuatro años, y luego dejarlos seguir dirigiendo el país. Vamos a tener que empezar a devolver el poder a un nivel local, por un lado, y tratar de frenar los mercados y los flujos financieros de nivel mundial por el otro. Nadie cree que vaya a ser fácil.
Lo que parece claro, sin embargo, es que para que esto suceda primero tenemos que plantar cara a los hechos. Tenemos que ver el problema en la fría luz del día y decir en voz alta lo que, en el fondo, ya sabemos, de ser el caso: La democracia, tal como la conocemos, está muerta. Fue asesinada por el mercado, y no hay modo de traerla de vuelta, al menos en la forma en que la conocíamos. Tenemos que aceptar esta realidad y seguir adelante, en lo que se espera pueda convertirse en una nueva fase con el verdadero poder del pueblo y con el mercado como su siervo, no como su amo.
Paul Kingsnorth es el autor de “Un no, muchos sies: un viaje al corazón del movimiento de resistencia global”, publicado por “Free Press”.
http://www.paulkingsnorth.net
Un artículo de Paul Kingsnorht. Traducción Quique Castro.

viernes, 4 de febrero de 2011

Wikileaks y la mordaza de las barras y estrellas



En los últimos dos años WIKILEAKS ha publicado más documentos confidenciales que todos los medios de comunicación del mundo juntos, triste, pero cierto, con lo que ha venido a romper el consenso entre poder y medios, y se ha convertido en algo así como la linterna del acomodador entre dos cachondos morreándose en la oscuridad del cine.

Hasta ahora, la información nos era filtrada por los medios de comunicación, se nos mascaba y se nos daba como papilla, y como bebes felices nos sentimos satisfechos y eructábamos nuestras ideítas “precocinadas”, creyendo estar informados sólo por el hecho de haber leído el periódico.

Pero los medios de comunicación no son una entelequia; el 85% del volumen mundial en el negocio de las comunicaciones tiene lugar en los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, y estos grupos dependen de la publicidad, de las empresas anunciantes y del mercado… con lo que al final son estos lobbies de poder los que controlan a los Mass Media y los que decidirán de qué debemos estar informados, y de qué no. Ellos deciden lo que nos interesa.

La buena noticia es que este flujo de información acaba de ser roto gracias a WIKILEAKS, cuya razón de ser se basa en los principios de la “sociedad de red” en la que estamos inmersos.
Internet se ha gestado en el interior del sistema capitalista pero, aunque nos cueste creerlo, sólo el 15,6% de la población tiene acceso a la red. Con lo que la información, es decir, el poder, sigue estando en manos de unos pocos afortunados, mientras que los países pobres, los “desconectados”, se quedan fuera de juego. Por eso Internet es tan incómodo para determinados regímenes, que prefieren mantener a sus ciudadanos o súbditos en la ignorancia.

Esto no va de si Internet es bueno o es malo. Parto de la base de que Internet es algo positivo, y es imparable, y debe estar al alcance de todos. Gracias a Internet el flujo de información es multidireccional, es decir, la información ya no es filtrada y tratada para que la asimilemos y procesemos según los patrones establecidos por los grupos de poder dominantes, sino que procede de diferentes puntos (tú, por ejemplo) y converge en lo que los expertos llaman nodos informativos globales, como WIKILEAKS.

En este sentido, WIKILEAKS es el tumor que le ha salido al sistema capitalista liberal en las entrañas de Internet, y que por supuesto el sistema debe combatir para que no se extienda y ponga en peligro la realidad creada que se nos impone, con una distribución maniquea de buenos y de malos como la que se hace con determinados países como Venezuela, Cuba y Bolivia, presentándonos sólo las imágenes más bizarras de sus líderes, a menudo descontextualizadas, cuando no directamente falsas.


Muchas de las revelaciones de WIKILEAKS son insustanciales, carentes de interés, corresponden a cotilleos de pasillos y nada aportan, y, de algún modo, estas son las filtraciones en las que los medios han puesto más énfasis. Algunos otros documentos, los menos, han sido de una importancia crucial, como el “Informe Kroll”, que cambió el sentido de voto en las elecciones presidenciales de Kenia en 2007 y desencadenó una ola de violencia y centenares de muertos, o el vídeo en el que se puede ver y escuchar a la tripulación de un helicóptero “Apache” de los Estados Unidos disparando durante varios minutos a un grupo de civiles iraquíes sin que mediara agresión o provocación alguna.

Poco se ha hablado de esto, mientras que los telediarios nos han bombardeado con cotilleos de salón acerca de lo que piensan unos políticos de otros. Y me pregunto si tal vez, sólo tal vez, tampoco esto sea producto de la casualidad, y se nos esté informando de morbosos comentarios personales para no hacerlo sobre aquellas cosas que son realmente importantes. Porque, ciertamente, los medios de comunicación “democráticos” occidentales practican la censura. No de un modo estúpido y simplón, como en algunos regímenes totalitarios religiosos y comunistas, impidiendo emisiones o recortando textos, sino de modos más sutiles, como sobresaturándonos de información y tapando unas noticias con otras, a menudo sin contrastar.

WIKILEAKS no sólo ha destapado información sobre los EE.UU. pero mi comentario quiere hacer hincapié en cómo los EE.UU. tratan de silenciar lo mejor que le ha pasado a la sociedad de la información en occidente en mucho tiempo.

¿Alguien se cree algo sobre las imputaciones que se le han hecho a Julian Assange? No, ni los más inocentes, pero con esto los EE.UU. pueden apartarle por varias vías diferentes.
En primer lugar, tal vez condenen a Assange; en segundo lugar, la presión brutal e intimidatoria a la que han sometido podría hacer que se apartara de su proyecto; en tercer lugar, todo este tinglado podría quebrantar su imagen, ya que una gran mayoría de la población se informa de un modo superficial, a fuerza de impacto televisivo, y carece de capacidad crítica o de análisis.
Pero lo peor es que, aunque estas tres vías para quitarle de en medio no funcionen, ya han conseguido que, en vez de hablar de la importancia de sus revelaciones y filtraciones, se esté hablando de si será o no un follanchín.

Quique Castro.