martes, 20 de mayo de 2014

Alerta Digital, otro peso muerto



Respuesta al artículo publicado en Alerta Digital "Los secretos deseos de Arturo Pérez Reverte de ser preñado por los nuevos españoles".

http://www.alertadigital.com/2012/06/24/los-secretos-deseos-de-arturo-perez-reverte-de-ser-prenado-por-los-nuevos-espanoles/#comment-488377

Para mi desgracia me topo con un artículo de Alerta Digital de hace un par de años dedicado a Arturo Pérez Reverte, y es que Internet es lo que tiene, que no elimina la cochambre, sino que la tapa con la que le cae encima. 

Nada importante, más de lo mismo, la derechona rancia, el lastre y el ancla que impide progresar a este país en otro de sus exabruptos en los que, más que nada, impera la falta de respeto y el insulto. Los sudamericanos borrachos ellos y putas ellas, los chinos proxenetas, y sus hijos, desde luego, no merecen ni la oportunidad de la integración. Eso por no hablar de todas las lindezas que le dedican al académico y que, seguramente, en el caso de que se hubiera parado a leerlas, cosa que dudo, se la traerían al pairo, que diría él.

Desde luego Pérez Reverte no necesita que nadie hable por él, ni a mí me interesa lo más mínimo ser yo quien lo haga, pero tampoco me lo imagino respondiendo a las chorradas de Alerta Digital, cosa que yo sí haré porque me apetece y porque de todos modos no me lee ni el Tato. Así que vamos a jugar a lo mismo que el que ha escrito esta sarta de sandeces, en el mismo terreno y con las mismas normas con que suele escribir la derecha o, como dicen ellos, vamos a llamar a las cosas por su nombre.

Lo que hay que sentir por el autor de esta infamia es una profunda pena y pesar por haberse quedado, él sí, en la Edad Media. Un personaje como el que escribe estas chuminadas es mucho más perjudicial para un país que mil subsaharianos saltando la valla de Melilla. Inquina e ignorancia disfrazados de una socarronería patochera de borracho de bar que a los dos copas se cree ingenioso. Otro paleto que se le quiere subir a las barbas a un tipo como Arturo Pérez Reverte, que otra cosa no, pero letras y mundo tiene para aburrir. Y lo peor es que habrá escrito esta porquería creyéndose en la razón, o incluso pensando que hacía algo útil.

Vengan a España negros, chinos, rumanos y gitanos, búsquense un futuro honradamente, y váyase toda la morralla fascista que son como piedras en los bolsillos del progreso. Todos estos paletos analfabetos adoradores de dictadores, nostálgicos de las banderas con pollos dibujados, todos estos que dicen amar tanto a España son, precisamente, su peste, y están al mismo nivel que cualquier carterista o chulo de putas, sea de la raza o del país que sea.

Quique Castro.

domingo, 18 de mayo de 2014

El odio a los políticos

Sí. Es cierto. Los ciudadanos odian a los políticos. No a todos, por supuesto, pero yo sí creo en esta corriente de odio que se expande como una mancha de humedad a  través de las redes sociales. 

El odio es un sentimiento dañino que envenena sobre todo al que lo siente, pero es también un sentimiento muy humano; sería absurdo negarlo, y merece la pena conocerlo para combatirlo.

Al Partido Popular lo apoya un electorado fiel con una gran capacidad de movilización electoral, sin embargo, los porcentajes cada vez más bajos de participación democrática radiografían una sociedad con un desapego político cada vez mayor. Ellos se aferran a su mayoría absoluta, conquistada gracias a las falsedades pregonadas sin pudor en la campaña de las pasadas generales, pero no es cierto que una mayoría absoluta de españoles les apoyen, de hecho, una gran parte de la ciudadanía lo único que siente es un odio triste y desesperado.

Los políticos se parapetan tras los muros de una democracia ambigua a la que han prostituido y desacralizado, y ofuscados por los vapores del poder se muestran ciegos al odio que han generado en una nación a la que han sacrificado en pos de los intereses de una troika que gobierna sólo para su élite.

La realidad, Sr. Rajoy, es que una gran mayoría de españoles estamos convencidos de que es usted un embustero capaz de mentir sin pudor, la realidad es que estamos seguros de que su partido político se financió ilegalmente y opera como una organización criminal, la realidad es que, por desgracia, las alternativas se ahogan en la nada o acaban sometidas a los mismos poderes oscuros.

¿Cuál es el problema para ustedes? Que antes no existían las redes sociales. Vivían cómodos. El odio que sienten los ciudadanos grita su rabia a través de ellas, y tal vez ustedes, los políticos, deberían dar gracias a la existencia de esta espita por la que se escapa el odio, mezquino a veces, fútil siempre, y se pierde poco a poco.

Quique Castro.

domingo, 11 de mayo de 2014

La mentira eficaz.

En política no hay nada como el efecto de un mensaje sencillo y contundente, y el Partido Popular es insuperable en este terreno. «El PSOE nos metió en esta crisis, y el PP nos está sacando»; este es el mantra con el que a modo de martillo comunicativo nos machacan sus líderes una y otra vez, y con el que sin duda atacarán durante la campaña europea. 

No hace falta ser un avezado analista político o económico para darse cuenta de que esta afirmación nada tiene que ver con la realidad, pero eso no es inconveniente; y es que el PP no trata al electorado como a un grupo de individuos pensantes, sino como a una masa dúctil y permeable, poco informada y poco reflexiva. Y lo hacen con razón, nos conocen bien.

Al mismo tiempo, un PSOE sin rumbo y sin gobierno golpea sombras como un boxeador sonado, oscilando a derecha e izquierda del cuadrilátero político, y una Izquierda Unida sin carácter trata de explicar, de intelectualizar, de profundizar, mientras se pierde en abismos insondables que no le sirven para acercarse a la ciudadanía.
Cierto, saldremos de la crisis, lo haremos tarde o temprano, pero la cuestión es si estamos dispuestos a pagar el precio. Vivir en crisis es no tener trabajo, ser pobres, pero salir de la crisis, para el PP, es tener un trabajo precario y seguir siendo pobres, y por el camino habernos dejado saquear nuestros derechos, educación, sanidad, pensiones… Todo un sistema social malvendido a bancos y aseguradoras para que hagan negocio, para que dejen de ser de todos. 

Y así, si accedemos a sus exigencias, si malvendemos lo que es de todos para que se enriquezcan unos pocos, los poderosos lobis nos dejarán jugar de nuevo al juego del capitalismo, un juego al que estamos deseando volver a apostar casa, coche, hipoteca, hijo y perro, sin darnos cuenta de que la banca siempre gana.

Publicado en El Periódico de Cataluña. 11 de mayo de 2014

http://www.elperiodico.com/es/cartas/entre-todos/eleccioneseuropeas-psoe-sin-rumbo-una-sin-caracter/111626.shtml

Quique Castro.

martes, 1 de abril de 2014

Incautos, burlados ciudadanos.

A pesar de las redes sociales, o tal vez por su causa, no es difícil engañarnos, y este Gobierno lo ha vuelto a demostrar. Al día siguiente de las marchas, ciudadanos y medios entramos a embestir una cortina de humo que no por gastada ha dejado de ser efectiva: la violencia en la calle. Como consecuencia, lo último de lo que se habló fue de la dignidad.

Todos los medios, salvo alguna excepción, no hacían más que reproducir las más violentas escenas, y el usuario de las redes sociales, timado y burlado, les daba carácter viral. Como decía aquel, es mucho más fácil manipular que demostrarle a alguien que ha sido manipulado.

La voz del pueblo fue silenciada por la violencia de unos cuantos descerebrados que insultaron con su presencia una causa digna, y también por un Gobierno que ordenó a la Policía que cargara en la Plaza de Colón, reventando una manifestación en la que lo más violento que se había hecho hasta el momento era cantar el “Va pensiero”, de Verdi.

Se llegó a filtrar la noticia falsa de un policía en coma, y se colgaron fotos de armas que ya habían sido colgadas en manifestaciones anteriores; se han vuelto descuidados, porque saben que tragamos con todo. Sin embargo los documentos gráficos son numerosos: hemos visto policías que caían como moscas ante una turba demenciada que ojalá nunca hubiera estado allí, pero también hemos visto antidisturbios golpeando a madres con sus hijos y vapuleando a periodistas cuyas únicas "armas" eran sus cámaras y sus micrófonos, y cuya única intención era informar.

Este es el Gobierno que ejerce la violencia social, que anula las ayudas a la dependencia, que criminaliza a los emigrantes, que impone leyes franquistas para el aborto. Este es el Gobierno para el que los pobres sólo son “estadísticas”, y para el que la prima de riesgo es su única realidad, y este es también el Gobierno al que sucesos como los ocurridos le vienen bien para que así, al día siguiente, no se hable de los ciudadanos que fueron a reclamar su dignidad, sino de una violencia... ¿buscada?

Quique Castro.

jueves, 20 de marzo de 2014

"Entre todos": Artur Mas, el Periódico y 10 ciudadanos.

El pasado día 19 de marzo, invitado por el Periódico de Cataluña, tuve el honor de participar en un encuentro entre el president de la Generalitat, Artur Mas, y diez lectores de este diario, entre los cuales me contaba. Disfruté, pero me quedé a medias. Me quedé, sobre todo, con ganas de preguntarle a qué se refiere cuando habla de esa libertad que dice coartada por el “estado español”. Porque la palabra “libertad” es muy grande, tanto que, dicho así, es como no decir nada.


Entiendo que se hable de la libertad de expresión como un derecho fundamental que sirve para que los ciudadanos puedan manifestarse sin que la policía les reviente los lomos y las espinillas a golpes.

Entiendo que se hable de la libertad para informarse e informar, con una TV3 de la que el mismísimo “The Wall Street Journal” califica su “excesivo sesgo separatista”, o sobre la que el CAC (Consell de l’audiovisual de Catalunya) ha publicado un informe que delata la “excesiva politización de la televisión y la radio pública catalana”.

Entiendo que se hable del derecho a una sanidad para todos cuando en un hospital de Calella los enfermos tenían que llevarse las mantas de casa, mientras que en sus libros de cuentas figuraban 6 millones de euros en gastos varios sin especificar y, lo que es peor, sin querer ser especificados, o cuando las hábiles negociaciones del señor Ramón Bagó, impulsor del consorcio hospitalario de Cataluña, pero también uno de sus máximos proveedores, le servían para contratarse a sí mismo por valor también de varios millones. Con respecto a esto último, se realizó la correspondiente investigación parlamentaria, se defendió el president, duró tres meses y por ella pasaron decenas de testigos, y la conclusión fue que no había escándalo alguno, aunque muchos desearan que lo hubiera. Tal vez, señor Mas, si su partido y el PSC no hubieran vetado la participación de ochenta ex altos cargos de la sanidad catalana, he dicho ochenta, el resultado no hubiera sido el mismo.

También entendería que se hablara de libertad en el contexto del trabajo como uno de los derechos fundamentales, pero resulta que si echamos un vistazo a la EPA (Encuesta de Población Activa), la tasa de paro no hace más que subir desde el año 2007 (6,63%), hasta el escalofriante año 2012 (23,94%), y cuando por fin baja en el 2013 (22,26%), resulta que nos enteramos que la temporalidad ha subido un 18% y la parcialidad un 12%. ¿Es este el modelo que queremos? Algunos sí, y otros, simplemente, le siguen al olor de la zanahoria de la independencia, ah, y de la libertad.

O, tal vez, cuando habla de esa libertad se refiere a la educación, ¿qué otro instrumento mejor para dotar a la ciudadanía de los instrumentos necesarios para formar parte activa de la realidad democrática? Y sin embargo tengo mis dudas, teniendo en cuenta que los “necesarios recortes” que, según nos cuenta, no han ido en detrimento del servicio al ciudadano, tuvieron como resultas que el curso 2012 empezara con 3.000 maestros menos y 30.000 alumnos más. Pero no pasa nada, nos dice el president, la tasa de abandono escolar ha bajado. Y es que otra cosa no, pero Artur Mas es un orador elocuente, elocuente e infatigable, y uno le escucha hipnotizado, y asiente, y, de repente, recuerda que no, que en el año 2013 todas las comunidades autónomas experimentaron una reducción del abandono escolar, todas menos una, Cataluña, que pasó de un 24% de abandono a un 24,4%.

Al final mi pregunta fue dirigida a saber qué pensaba sobre una posible declaración unilateral de independencia, y no puedo estar más contento porque su respuesta dio el titular del domingo y causó un gran revuelo político y mediático. Pero me quedé sin saber a qué se refiere el president cuando habla de libertad. No dudo que, con su flamante oratoria, me lo hubiera explicado debidamente, y dudo menos aún de que, dijera lo que dijese, muchos habrían asentido.

Quique Castro.

viernes, 27 de diciembre de 2013

No les toques la cantera.

Parece ser que existe cierta desigualdad entre los equipos de fútbol españoles que preocupa a algunos aficionados, sobre todo a los hinchas de los equipos más modestos y con menos presupuesto. Algunos de estos aficionados se llevan las manos a la cabeza ante las ventajas fiscales de que gozan algunos clubes, y con razón, y se saben al dedillo los tejemanejes jurídicos en que andan metidos unos y otros para solventar sus deudas.

Todo esto aumenta la brecha que existe entre los grandes y los pequeños, aseguran, con lo que los grandes son cada vez más grandes y los pequeños lo son cada vez más. Esto no puede ser, ¡es injusto!, claman indignados, convencidos de que estas prácticas van en perjuicio del fútbol en general.

A estos equipos grandes se les permite endeudarse sin límite (tanto es así que desde Bruselas han llamado la atención sobre el asunto), de modo que, si quieren un buen jugador salido de la cantera de un club pequeño, no tienen más que poner un cheque encima de la mesa, y llevárselo, mientras que los clubes más humildes están tan ahogados que han de vender a precio de saldo la joya que ha salido de sus yermos campos de grava.

¿Esto está bien? ¡Claro que no!, te responderán. Haría falta un sistema más equitativo, un reparto más justo. Sin embargo si les preguntas a los equipos grandes te dirán que así son las reglas del juego, que ellos no hacen nada ilegal, y es más, te dirán que para ellos el mundo del fútbol no sale perdiendo, porque el mundo del fútbol son ellos.

La verdad es que a mí el fútbol no me importa demasiado, me gusta verlo, me alegra que gane el Depor y sigo las grandes citas, a ser posible con mis amigos y tomando unas cervezas, pero sólo quería poner este ejemplo para hablar de las desigualdades a que da origen el sistema económico en que estamos inmersos.

Conozco gente a la que le encanta el fútbol, que reconoce los problemas a los que aludía anteriormente y que además es consciente de las injusticias sociales del sistema, en nuestro propio país desde hace unos pocos años, y en el mundo entero desde hace muchos más.

Pero también conozco otro tipo de gente a la que este sistema capitalista le parece el más justo, y que afirma que el dinero se regula solo, y que considera un gaje de la oferta y la demanda que un país rico compre café casi regalado, o que tenga un superávit de trigo tan grande que pueda venderlo por debajo del precio de producción de otros países pobres, con lo que acaban con el comercio de este país, y además con su modo de subsistencia. Porque el problema es cuando te toca vivir en un país de segunda división, o de tercera, entonces tal vez el sistema no te parece el más justo, y empiezas a ver que los ricos son cada vez más ricos, y los pobres cada vez lo son más, y exclamas indignado ¡es injusto!

Pero ellos te dirán que así son las reglas del juego, que esos países no hacen nada ilegal, y que además el mundo no sale perdiendo, porque el mundo “es” esos países, tanto es así, que te los pondrán como ejemplos de convivencia y democracia donde no les importaría vivir.


Pero eso sí, no les toques la cantera.

Quique Castro.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Un cigarrillo después del trabajo (cuento de Navidad).

El trineo estaba detrás de unos matorrales, junto a la carretera. Los dos hombres se acercaron despacio y se quedaron mirando estupefactos. El reno les miró con indiferencia, apuntándoles con su extraña nariz roja, y volvió a husmear la hierba como si no los encontrara nada interesantes.
-¿Qué es esto? -dijo uno de ellos, el que llevaba un gorro con las orejeras anudadas en la barbilla
-Un trineo -dijo el de la barba y el pelo largos.
-Ya veo que es un trineo, ¿pero has visto el tamaño que tiene?, ¿y qué coño hace aquí, si ni siquiera hay nieve?
-No lo sé, ¿qué lleva detrás?
El de barba se rio.
-Parece el trineo de Papa Noel -dijo.
-Bueno, vamos a ver qué lleva dentro.
La parte de atrás del trineo estaba cubierta por una lona sujeta a la estructura por cuerdas anudadas. Los hombres se acercaron y trataron de deshacer los nudos, pero no podían.
-¿Tenéis un pitillo? -dijo una voz. Los dos se volvieron con un sobresalto, pero no vieron a nadie. El reno de la nariz roja les estaba mirando.
-¡Quién está ahí! -dijo uno de los dos hombres.
El reno les miraba fijamente.
-He dicho que si tenéis un pitillo -repitió.
El hombre de barba pegó un salto atrás, chocó con la lona y resbaló hasta caer de culo en el suelo, el del gorro se quedó mirando al reno con aire desconfiado.
-¡Un buen truco! -gritó- ¡Y ahora sal de donde estés para que podamos verte!
El reno resopló con cansancio.
-Oye tío -dijo-, sólo quiero saber si tenéis un pitillo, eso es todo.
-¡Joder, el reno habla! -dijo el de barba mientras se levantaba del suelo.
-Sí, un reno que habla -se rio el del gorro-, seguro. Vamos a ver qué lleva nuestro amigo gracioso, ya verás cómo sale de dónde quiera que esté.
-Sí, vamos a ver qué lleva -dijo el otro.
Los dos tiraron con fuerza de las cuerdas, sin embargo los lazos no cedían, y así estuvieron durante un buen rato, hasta que el del gorro se quedó quieto, como petrificado.
-¿Qué pasa, por qué no me ayudas? -dijo su compañero, pero antes de que este pudiera contestarle escucharon aquella voz detrás de ellos, una voz áspera y correosa, muy diferente a la que habían escuchado antes.
-Está bien, hijos de puta, ahora daros la vuelta muy despacio. -Los dos hombres se volvieron.
Delante de ellos, apuntándoles con una recortada, estaba aquel hombre viejo y gordo, vestido con un anorak de color rojo que le llegaba hasta los pies, sucio y con agujeros a través de los cuales salían algunas plumas. Tenía una espesa barba blanca que relucía bajo la luna, y debajo de su gastado gorro asomaban unas hebras de pelo blanco y unas espesas cejas grises bajo las cuales alumbraban dos ojillos oscuros y vivos.
-Oye tío, sólo... sólo queríamos saber qué llevabas ahí -dijo el del gorro, con  voz temblorosa.
-¿Así que queréis saber qué es lo que llevo en mi trineo, eh?
-Sí -dijo el de barbas-, es lo único que queríamos saber.
-¿Cómo te llamas? -dijo el viejo.
-¿Que cómo me...?
-¡He dicho que cómo te llamas, hijoputa, y no voy a repetir la pregunta! -La escopeta se acercó más a la nariz del hombre, que no se atrevía ni a sorberse los mocos que le resbalaban por la comisura de la boca.
-Ignacio...
-Ignacio qué más.
-Ignaciocifuentesgarcia -dijo, muerto de miedo. Aunque hubiera querido no hubiera podido oponerse a la voluntad del viejo que le apuntaba.
-¿Y tú? -le preguntó al de barbas.
-Federico... Federico López... Bermejo.
El viejo retiró la escopeta de la nariz de Ignacio y se quedó un rato pensativo, unos instantes que para los dos hombres fueron eternos.
-Así que Ignacio y Federico –dijo, y sonrió como si cayera en la cuenta de algo.
-S... sí.
-¿Y queréis saber qué llevo en mi trineo?
-Sí, pero nos da igual, de verdad -dijo el de barbas-. No queríamos molestarte tío. Nos vamos y ya está, no nos volverás a ver.
-Pues empezad a correr ya. -El viejo bajó la escopeta-. Y no os detengáis hasta que lleguéis a vuestras casas.
Los dos hombres echaron a caminar por dónde habían venido, pero el viejo les llamo de nuevo.
-¡Ignacio! ¡Federico!
Los dos se dieron la vuelta, muy despacio.
-¿Queréis saber qué llevo en mi trineo?
-No... yo no... por favor... -gimotearon.
-Os lo diré. Lo que llevo... para vosotros... ¡es carbón!
Los dos hombres estaban a punto de echarse a llorar, pero el viejo se echó a reír sin poder contenerse. Era una risa extraña, una risa casi inhumana, pero familiar al mismo tiempo. Sonaba algo así como "Ho Ho Ho".
-Largo de aquí, gilipollas -dijo.
Cuando por fin se quedó solo, el viejo gordo revisó las cuerdas de su carga, dejó la escopeta en el asiento y se subió al trineo. El reno de la nariz roja se volvió hacia él y le preguntó:
-¿Te has acordado de mi tabaco?
El viejo se metió la mano dentro del anorak y sacó un paquete de Ducados, lo abrió, se puso uno en la boca, aspiró una calada y luego se lo puso al reno en la boca. El reno aspiró hasta consumir casi  la mitad del cigarrillo y luego se lo comió.

-Joder -dijo-, no hay nada como un cigarrillo después del trabajo.