miércoles, 1 de julio de 2015

Grecia para bocachanclas.

Por algo llaman extorsión a lo que hace el matón, porque si no acatas sus condiciones te machaca. En el primer rescate en 2010 a Grecia le prestaron 110.000 millones de euros, un 80% de los cuales vino de acuerdos bilaterales entre el país heleno y los Estados Miembros (6.650 procedentes de España) y un 20% del FMI. Hay que recordar que el interés aplicado a Grecia varía entre el 5 y el 7%, mucho mayor que el que pagan los Estados Miembros a los mercados, con lo que el negocio sale redondo. El segundo rescate de 130.000 millones en 2012 vino del EFSF (European Financial Stability Facility), una institución oficial que pide el dinero a los mercados ofreciendo garantías de los Estados Miembros. La parte total garantizada por España suma 18.150 millones de euros, pero no se trata de dinero pagado, es dinero garantizado, y a España sólo le tocará pagarlo si Grecia no es capaz de devolverlo, es decir, si sale de Europa y del euro. He aquí un buen motivo que darle a las resplandecientes mentes que no entienden porque Grecia sigue en Europa y que piden su marcha (mente tornasolada y boca chancla suelen ser dos características que van a la par casi indefectiblemente): si Grecia sale del euro, se declarará en bancarrota, y a España le tocará apoquinar 25.000 millones.

Sabemos quién dilapidó Grecia, Nueva Democracia y el Pasok, sabemos que el bipartidismo griego maquilló sus cuentas, sabemos que pidieron dos rescates y sabemos también que los mismos que saquearon el país heleno, igual que en España, están convencidos de ser ellos los únicos que pueden sacarlo de la miseria en que lo han dejado. Los mercados y el FMI, por supuesto, están de su lado, e incluso proponen sus propias recetas, que pasan por convertir a Grecia en un país invadido de facto, un país esclavo que se dedique ad aeternam a pagar sus deudas establecidas en condiciones de usura.

Grecia podía haber hecho como España, agachar la cabeza y alegrarse porque los mercados encuentren alentador que se pueda despedir casi gratis a un trabajador, felices todos de que a las empresas les salga mucho más rentable tener a dos obreros cobrando diez horas a la semana y trabajando cuarenta. Ingenuos aquellos que crean que los índices macro acabarán llegando a la microeconomía: las grandes empresas se harán más grandes y tendrán más poder, pero el pringado de a pie tendrá que apañarse con su bocata de mortadela en el metro, camino a su segundo trabajo de miseria, mientras lee en el periódico que seguimos creciendo.

Esa es la diferencia entre Grecia y España, Grecia ha decidido plantar cara a un sistema ideado para que los mercados se adueñen del país y mantengan esclavizados a los trabajadores con sueldos de miseria, pensiones ridículas y servicios públicos esquilmados. En España hemos decidido ser sumisos, y creer que salimos de la crisis porque las empresas del Ibex 35 ganan cada vez más mientras que a los ciudadanos nos siguen recortando servicios.

Y si seguimos esta deriva un día nos quedaremos sin sanidad pública, y en las universidades pasaremos del 4+1 al 3+2, y después al 2+3, hasta acabar por privatizar los cinco años, y también nos dirán, ya nos lo avisó el gobernador del Banco de España hace unos días, que no habrá dinero para las pensiones, y el que quiera cobrar algo cuando sea viejo tendrá que emplear parte de su ridículo sueldo en pagarse un seguro privado, cuyo tenedor será la misma compañía que hizo consejero al ministro de turno que decidió usarlas para pagar parte una deuda impagable a los mercados.

Mientras tanto el bocachanclismo patrio seguirá corriendo como un perrillo detrás del palo de las cuentas de twitter de este o de aquel, o de Venezuela, o de ETA, cuyo espantajo siguen agitando para infundir miedo, o de la última tontada con la que puedan llenarse de espumarajos la boca.

Quique Castro.

martes, 19 de mayo de 2015

Mad Max: sopor en la carretera.


Un truño de estas dimensiones no lo fabrica ni KIng Kong. ¿A quién no le gusta de vez en cuando una buena peli de acción que le haga fluir un poco de adrenalina y le sirva para olvidar la rutina diaria? A mí sí, desde luego, pero no es eso lo que encontré en Mad Max: Furia en la carretera.

Mala de principio a fin, aburrida, soporífera. No va a ninguna parte, se queda en un quiero y no puedo de funanbulismo fílmico, quiere ser "El circo del sol" de las pelis de coches y no llega ni al malabarista de tres naranjas. Por supuesto no vamos a hablar de actuaciones en una farsa como esta, en la que Charlize Theron se limita a poner mirada intensa con los ojos pintados de negro y Tom Hardy... Bueno, todavía no sé lo que hace Tom Hardy por ahí en medio, pero tiene una voz muy chula.

¿Y el malo? Vaya... Vaya... ¿No podías haberte quedado como el "cortadedos"?. No es de extrañar que se tape la cara, porque prestarse a una birria como esta es llegar muy bajo. Tal vez uno de los peores malos de la historia del cine, un malo que no hace nada, que no da miedo, que no trama... sólo se monta en un cacharro diseñado para flipar a la audiencia adolescente y conduce, nada más, hasta llegar a un punto de la película en que muere del modo más aburrido. El esperado cara a cara con el protagonista es casi testimonial, no hay una relación que nos haga odiarle, nada... sólo puedes envidiarle por tener buen gusto con las chicas, esas top model que aparecen en medio del desierto regándose en la escena más descacharrante de la peli, y ya es decir mucho.

La película se hace eterna, inacabable, y cuando uno se da cuenta de que esto es lo que hay, que no va a mejorar, simplemente mira el reloj una y otra vez, recordando aquellas tardes soporíferas de primavera cuando la profesora de matemáticas daba su lección. Al final parece que el director se apiada del espectador, o que el mismo se da cuenta de que no está contando nada, y que todo esto no es más que un mal chiste, una excusa para sacarte la pasta, y lo remata todo de un modo absurdo y precipitado, igual que la muerte del malo. Da la impresión de que el malo y la peli, simplemente, son desenchufados.

En definitiva, una basura que insulta la película de 1979 protagonizada por Mel Gibson, la parodia de una parodia. Si tenéis que elegir entre ver esta inmundicia o ver al señor que toca la trompeta mientras una cabra se sube al taburete y su mujer vende "malacatones", no lo dudéis. Los melocotones, al menos, son sanos.

Quique Castro.

miércoles, 6 de mayo de 2015

“Ciudadano Kane”. Orson Welles – 1941.

Hoy, 6 de mayo de 2015, se cumplen cien años del nacimiento de uno de los mejores cineastas de todos los tiempos. A la insultante edad de veinticinco años Orson Welles escribió y dirigió la que está considerada por la crítica moderna como una de las mejores películas de todos los tiempos. 

Retrato apócrifo de William Randolph Hearst, toma asímismo recortes de la vida de otras personalidades y magnates de diferentes ámbitos, como el traficante de armas Basil Zaharoff, el industrial Harold McCormick, o los productores Jules Brulator y Howard Hugues. Más que un "biopic" al uso, “Ciudadano Kane”, nos presenta la poliédrica visión de Charles Foster Kane, magnate de la prensa, desde los diferentes puntos de vista de diversas personas que le conocieron en vida.

Kane muere en Xanadú, su fantástica mansión de Florida donde tiene todo lo que un  hombre puede desear, excepto compañía. Al periodista Jerry Thompson se le encarga que investigue cuál es el significado de la última palabra pronunciada por el millonario al morir, “Rosebud”, lo que supone uno de los “fallos” más famosos de la historia del cine, ya que cuando muere, Kane se encuentra completamente solo.

Para llevar a cabo su encargo, Thompson se irá entrevistando con algunas de las personas que lo conocieron en vida, y a lo largo de estos encuentros presentados en forma de flashback iremos profundizando en el personaje, no para acabar conociéndolo mejor, sino para asistir a la compleja construcción de la arquitectura de un alma tan rica como contradictoria.

El éxito nunca le fue ajeno a Wells que, aficionado a las artes escénicas desde muy joven, actuó en el Gate Theatre de Dublín con tan sólo dieciséis años, y al año siguiente debutó como actor y director en Broodway. En 1937, con veintidós años, fundó su propia compañía, The Mercury, con la que montó cincuenta espectáculos en dos años, la mayoría basados en las obras de Shakespeare, y con la que en 1938 llevo a cabo la representación de “La guerra de los mundos”, adaptación radiofónica de la obra de H. G. Wells para la CBS.

Tenía tan sólo 23 años, pero el éxito de esta emisión en una época en que la radio despuntaba como el principal medio de comunicación fue tal que bastó para que la RKO le ofreciera al joven genio un contrato en total libertad creativa para la realización de tres films, libertad de la que sólo pudo disponer de un modo efectivo durante la realización de su obra maestra, “Ciudadano Kane”. Su emisión de “La guerra de los mundos”, además, ha pasado a la historia como un hito radiofónico que, además de proporcionarle a la CBS un ventajoso contrato con la compañía Campbell’s, provocó ataques de histeria entre miles de ciudadanos a los que cogió desprevenidos, de modo que el propio Wells, seguramente más satisfecho de lo que podía reconocer, tuvo que salir personalmente a pedir disculpas por su particular broma de Halloween.

“¿Dónde aprendió cine?”, le preguntaron a Wells en cierta ocasión.

“Me gustan los viejos maestros”, respondió este. “Y con esto quiero decir… John Ford, John Ford y John Ford”.

¿Cómo es posible que un joven novato sin experiencia tras las cámaras se sacara de la manga una película de semejante complejidad cinematográfica? Según el propio Wells, viendo unas cuarenta veces “La diligencia”, de John Ford, algo que podríamos llegar a comprender ahora que esta película es considerada una obra maestra, pero que demuestra la capacidad visionaria de Wells, ya que apenas hacía dos años que esta había sido estrenada. En definitiva lo que Wells hizo fue sentarse una vez tras otra a ver “La diligencia” con los técnicos que habrían de ayudarle a sacar adelante su proyecto para analizar cada uno de sus elementos cinematográficos correspondientes, y decirles qué esperaba de ellos.

Esta complejidad fílmica no sólo se da sólo en su narrativa, con esa interrelación entre pasado y presente usando la técnica del flashback y las elipsis con una libertad como nunca antes se había hecho, sino en todos los ámbitos de la película. En una época en la que el director se consideraba un mero artesano cuyo estilo debía “desaparecer”, o al menos adecuarse al estilo del género que rodara, en “Ciudadano Kane” ese estilo personal es parte consustancial del resultado total, anticipándose al concepto de “cine de autor” que se impondría desde Europa casi treinta años más tarde entre los críticos y cineastas franceses de “Cahiers du cinema” y la Nouvelle Vague , tanto es así que uno de sus miembros más destacados, François Truffaut, llegaría a afirmar “todo aquello que importa en el cine a partir de 1940 ha recibido la influencia de Ciudadano Kane”.

Ayudado por el excelente trabajo de Gregg Toland como director de fotografía y del escenógrafo Perry Ferguson, Wells altera la concepción tradicional del espacio con un uso marcado de la profundidad de campo, enfocando a la vez plano largo, medio y corto, dotando de importancia todos los elementos que aparecen en la pantalla, y ensaya ángulos imposibles para acentuar las emociones de los personajes, hasta el punto de llegar a escavar un hoyo donde colocar la cámara, de modo que se exagerare el contrapicado pretendido, con la dificultad añadida de tener que incorporar techos a los decorados, que hasta la época nunca salían en los planos porque, sencillamente, los decorados carecían de ellos.

Desde los años 60 la crítica internacional la sitúa indefectiblemente como una de las mejores películas de todos los tiempos, por lo que tenemos que agradecer que William Randolph Hearst fracasara en su empeño por conseguir todos los negativos para destruirla, convencido de que la obra de Welles estaba inspirada en su propia vida. Lo que sí es cierto es que esta película es un fresco meridiano de la prensa en uno de sus momentos más convulsos, y que aún hoy, tantos años más tarde, sorprende por la vigencia de su relato.

Orson Welles siempre dijo que lo único que aportó a la película fue su ignorancia. La ignorancia de un genio, sin duda alguna.

Quique Castro.

martes, 21 de abril de 2015

Tasa Google: ¿censura o torpeza?

El día 1 de enero de 2015 se aprobó en el Congreso de los Diputados la Reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, según la cual pasa a tener vigencia el canon AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles), más conocido como Tasa Google. ¿Y en qué consiste este canon? Pues en que cualquier agregador de noticias como puede ser Google News tendrá que pagar a los medios cuyos enlaces esté usando.

Y podríamos decir: “pues eso está bien, si usan sus enlaces resulta natural que tengan que pagar por ellos”. Pero en realidad no es así la cosa. Para empezar estos enlaces se encuentran en estos medios de manera gratuita, y a todos los periódicos les conviene tener cuantas más visitas mejor, porque en Internet no se hace dinero porque alguien acceda a tal o cual artículo, algo un tanto dieciochesco, sino por el flujo de visitas que tenga tu web, por lo que no creo que se debiera tratar a páginas como Meneame, Zite o Flipboad como clientes, sino como aliados.

Os voy a poner un ejemplo, el blog www.lashuellasdelabestia.blogspot.com es seguido por dos amigos, tres familiares y un señor despistado de Albacete. Si mañana “Meneame” decidiera anexar el link de un artículo interesante, tal y como pasó hace dos años, las visitas se multiplicarían (concretamente unas 2000 en menos de 24 horas). Esto es bueno para este blog, ya que cuantas más visitas haya, más dinero entrará por publicidad. Pero lo que pretende el artículo 32.2 es que cualquiera que enlace cualquier contenido, sea el que sea, tenga que pagar por él, con lo que criminaliza prácticamente a la totalidad de usuarios de Internet.

Art. 32.2. La puesta a disposición del público por parte de prestadores de servicios electrónicos de agregación de contenidos de fragmentos no significativos de contenidos, divulgados en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica y que tengan una finalidad informativa, de creación de opinión pública o de entretenimiento, no requerirá autorización, sin perjuicio del derecho del editor o, en su caso, de otros titulares de derechos a percibir una compensación equitativa. Este derecho será irrenunciable y se hará efectivo a través de las entidades de gestión de los derechos de propiedad intelectual. En cualquier caso, la puesta a disposición del público por terceros de cualquier imagen, obra fotográfica o mera fotografía divulgada en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica estará sujeta a autorización.

Resumiendo, que si enlazas, pagas, y el medio no tiene posibilidad de rechazar este pago, ya que se trata de un derecho “irrenunciable”. El Gobierno, eso sí, deja que sean los medios y los agregadores de contenidos quienes lleguen a un acuerdo económico entre ellos, y si no lo hacen será el propio Gobierno el que se encargue de imponerlo.

Por lo tanto no se puede decir que esta ley le haga un gran favor a los diarios digitales, que sin estos agregadores sin duda verán mermadas sus visitas, y sus ingresos, tal y como ya les ha pasado a varios diarios alemanes que decidieron desaparecer de Google News. Y es que en España estamos empeñados en adaptar Internet (nuevas tecnologías, medios de comunicación, negocios…) a leyes antiguas, en vez de adaptar las leyes a una nueva realidad que, lo quiera el Gobierno de turno o no, se acabará imponiendo. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea parece ir por delante cuando establece que: “si se enlaza a un contenido que está gratuita y abiertamente publicado en la red, no es necesaria compensación (ni autorización) de ningún tipo”. Claro que para el Gobierno español no es lo mismo un enlace que un “fragmento significativo”.

¿Qué sentido tiene entonces aprobar una ley como esta?

Por las tornasoladas mentes de los que la aprobaron rondaba la idea de recaudar 80 millones de euros al año, pero Google News ha decidido dejar de operar en España, así que, eliminando este factor de la ecuación, parece que será difícil que lleguen a esa cifra. La pregunta siguiente es ¿cuánto dejarán de ganar los medios cuando vean reducido su caudal de visitas?, ¿les compensará el dinero que les obliga a cobrar el Gobierno?

Además, al criminalizar los enlaces, si alguien tiene pensado abrir un negocio en Internet lo más probable es que lo haga desde el extranjero, con lo que estamos coartando la iniciativa comercial y tecnológica (aquí somos más de incentivar las tapas y la sangría para los turistas), y dejamos de recaudar posibles ingresos.

Entonces, ¿qué sentido tiene esta ley? No se me ocurre ninguno, excepto dificultar el acceso a esas “pequeñas” noticias relevantes que todos compartimos en sitios como Twitter y Facebook, porque la mayor parte de la gente accede a las noticias a través de las redes sociales. No les vendrá mal cortar el flujo libre de información para tratar de que no nos enteremos de la misa la media… Ya que no pueden impedir el flujo de noticias, al menos tratan de controlar su caudal.

Ah, y no te olvides, si te ha parecido interesante, pórtate mal y comparte este artículo, criminal.

Quique Castro.

lunes, 13 de abril de 2015

La ley de mecenazgo y el cine español.


La Ley de mecenazgo que propuso José María Lasalle tenía como objetivo incentivar la inversión privada en productos culturales mediante beneficios fiscales, de este modo podría llegar a suplirse la cada vez más exigua partida destinada a Cultura en los Presupuestos Generales del Estado.

Hace dos años, cuando aún se creía que esta ley tendría lugar, uno de los debates al respecto consistía en si este dinero recaudado debería  ir destinado sólo a instituciones públicas y fundaciones o también al sector privado. La línea propuesta era la primera; dejar las instituciones públicas culturales en manos de la iniciativa privada era una buena manera de desentenderse de ellas (y además bajo la aparente forma de estar haciéndoles un favor). 

Al final La Ley de Mecenazgo que se había prometido no existirá, al menos de momento (otra más al saco de "promesas incumplidas" del PP), sino que ha sido absorbida por el ministerio de Hacienda bajo la forma de una serie de beneficios fiscales que varían según la cuantía donada, pero ridículos en todo caso si se comparan con otros países de primer nivel. Ya lo advirtió Rajoy en el 2013 cuando declaró que “El mecenas no espera nada a cambio”, demostrando dos cosas con estas declaraciones: no entender de lo que habla y su torpeza comunicativa. Resumiendo: ni ellos se encargarán de la cultura, ni ayudarán a que lo hagan otros. Cristobal Montoro, por su parte, afirma que da igual que se le llame Ley de Mecenazgo o no, las ventajas fiscales prometidas se han llevado a cabo.

En el ámbito del cine estas deducciones son del 20% en el primer millón invertido, y un 18% en los siguientes, con un límite de deducción de hasta 3 millones de €, con lo que una película con un presupuesto superior a 16.555.555 no puede actualmente recibir más dinero, lo que deja atrás a los productores norteamericanos. Estos incentivos, sin embargo, han aumentado la inversión en cine aun cuando la película no sea rentable, ya que los beneficios para el inversor llegan a través de incentivos fiscales y no de la participación en los beneficios. Para muestra del éxito que tendrían estas medidas si se tomaran en serio están las Islas Canarias, con un 38% de deducción frente al 18% estatal, y que está viendo como allí sí que van los americanos a rodar. Y mucho. 
Otro ejemplo lo tenemos en Francia, que reconoce la creación cinematográfica en lengua francesa como “obra de arte”, que debe ser “reconocida y protegida por los poderes públicos”, que ofrece unas desgravaciones fiscales que rondan el 40% y que destina a la promoción del sector unos 500 millones de euros al año. 

Pero por más que se incentive la producción el cine no existirá sin público, y el público seguirá sin ir a las salas si tiene que pagar 10€ por entrada, consecuencia de la subida del 8 al 21% de IVA que ha padecido la Industria desde la llegada al gobierno del Partido Popular. Tal vez lo que debería incentivarse sería el consumo de cine (circulación y distribución), además de su producción, con deducciones a las salas que exhiban cine español, o dedicar mayor espacio en los telediarios a publicitar nuestras producciones. Esa sí sería una buena Ley de Mecenazgo.

Quique Castro.

lunes, 2 de febrero de 2015

Cayetana de Alba: Grande (evasora fiscal) de España.

Hoy nos hemos enterado por la revista Interviú de que la duquesa de Alba defraudó a Hacienda, de que era una evasora fiscal. A pesar de ser una de las personas más ricas de España -su patrimonio estaba valorado en más de 3.200 millones de euros- la declaración de la renta le salía a devolver, y aunque presumía siempre de su amor por Andalucía y por Sevilla no tenía ningún problema en pagar sus impuestos en Madrid, porque eso le salía más barato, lo que en principio no es ilegal, pero sí muy hipócrita.

Esta señora, ya lo sabemos todos, era habitual del "Libro Guinness de los Records" por ser la que más títulos honoríficos contaba en su haber en todo el mundo, esos que los reyes daban en la Edad Media a los caballeros que se portaban bien en las batallas y que ahora sirven para heredarse y para alimentar a una cohorte de pelotas de medio pelo como Alfonso Ussia, experto en doblar el espinazo y lamer traseros reales. Por cierto, no sé si lo sabéis, pero hay unos premios con su nombre, de verdad, que entrega cada año el diario La Razón. Sé que suena muy lisérgico, pero así es, y el preciado galardón en su modalidad de Premio Honorífico (porque cuenta con varias categorías), fue para Cayetana Fitz-James Stuart, de los Estuardo de toda la vida.

Ay, Ussia, tú que irónicamente felicitabas a Juan CarlosMonedero en tu concurridísimo video-blog por haber inventado “la empresa sin empleados”, ¿qué dirás ahora que se ha descubierto que tu premiada blanqueó 200.000 en la red de Gao Ping? Supongo que enderezarás el raquis (puedo oír el crujido desde aquí) y correrás a retirarle el premio, supongo también que a la evasora se le retirará el título de Hija Adoptiva de Sevilla, y el de Hija Predilecta de Andalucía (cómo serán los hijos díscolos).

Porque tan patriota era la duquesa, pero tanto, que además tenía una cuenta en un banco suizo. “Déjales a los andaluces tus bailes y tu gracejo andalú, y a nosotros tu dinero”, debía pensar el director de la sucursal. Y así, cada vez que salía a la calle, el populacho hispano, espontaneo y culto como es, la vitoreaba con sus “vivas” y sus “guapa”.

Qué pena que se paralizara la investigación, ministro Montoro, justo hasta después de que la grande de España finara. Ahora espero verte salir en la tele con la vara de castigar con la que has querido zumbarle a Monedero y se la apliques a sus herederos, a los que, ya se sabe, no se les podrá imponer ninguna sanción.

Quique Castro.

martes, 27 de enero de 2015

Esperanza Aguirre contra Atresmedia y Podemos.

A Esperanza Aguirre, la lideresa que llegó a serlo estafando a la democracia mediante el soborno, el ojo del huracán de la corrupción que asoló Madrid, la gran manipuladora que convirtió su cadena pública en un modelo de censura y control de la información más propio de las perores dictaduras comunistas, esas que tanto le disgustan, parece que le chirrían los dientes cada vez que ve a Pablo Iglesias en La Sexta, y así se lo hizo saber a Susanna Griso en Espejo Público.

Está acostumbrada a ser ella la mandamás y no le llega con haber convertido Tele Madrid en un engendro que causa el pasmo y la vergüenza entre sus propios empleados, ni pertenecer al partido que está siguiendo la misma senda de la devastación con TVE, el canal que debiera ser de todos. No, ahora también quiere hacer lo mismo con La Sexta.

“Mi amigo, José Manuel Lara…”, dice la pobre sexagenaria, y esgrime el nombre del empresario como un amenaza velada. Y esto es precisamente de lo que estamos hartos los ciudadanos, de la hipocresía y de la coacción, del abuso de poder y del uso de diferentes varas de medir por parte de la justicia, entre otras cosas.

Tic Tac, señora Aguirre, Tic Tac, su tiempo se acaba. Sé que es mucho pedir, pero ojalá el meteorito que se aproxima por el horizonte lleve a la extinción a los viejos dinosaurios de la corrupción, el expolio y el chanchulleo. Y si no lo hace, por lo menos que se lleve por delante a quienes hasta ahora se han beneficiado de ellos.

Quique Castro.